Así como es muy difícil que prospere un tercer periodo presidencial, también es muy difícil que no se abra paso un segundo periodo, es decir, la reelección.

En el caso de Colombia, el presidente Santos ha puesto dos mojones importantes para que esa reelección se dé. En primer lugar, el proceso de paz, que, si resulta, pasará a la historia como el Presidente de la Paz y como el partero de la nueva historia, una historia desconocida hasta ahora, que es la del no conflicto.

Y si no resulta, también podría ser una bandera. En segundo lugar, la construcción de las 100 mil viviendas que el Presidente encargó al ministro Vargas Lleras y que pronto estarán listas, pues ya estaban financiadas. ¿Qué candidato le puede hacer frente a estas propuestas? Hay que partir de la base de que no existe un político emergente que avasalle y se imponga.


El juego político está cristalizado a través de la pugna que sostiene el presidente Santos con el expresidente Uribe. Ese tema polariza la opinión pública y no hay nada que distraiga al país y sea suficiente para abrir otros frentes de opinión. Por lo tanto, quien podría entrar a disputarle la presidencia al actual Mandatario es el uribismo. ¿En cabeza de quién?


El más ajustado es Óscar Iván Zuluaga, quien está en campaña por todo el país desde hace rato. Pero no es una figura que arrase ni que tenga el suficiente penacho como para hacer frente al presidente Santos. El conservatismo hasta este momento no tiene un candidato que entre en tercería para pelear la presidencia. Y la dirigencia conservadora tampoco está interesada en causar tropiezos a este gobierno, pues están bien de empleos. Luego ahí seguiría al pie de la mesa servida, con el mismo apetito de siempre.


La única figura que podría hacer juego sería Juan Camilo Restrepo, pero está enredado con la ley de restitución de tierras, que el Presidente con mucha astucia le puso de tarea más con ánimo de quemarlo que de otra cosa, pues si su intención era la de proyectarlo como candidato seguro, le habría puesto la tarea de las 100 mil viviendas y no la de restitución de tierras, que está envenenada.


La alternativa fuerte de la izquierda era Gustavo Petro, pero está enredado en la Alcaldía de Bogotá, cargo para el que no estaba preparado y en que le ha ido como los perros en misa.


Luego la candidatura de Santos a la reelección se ve despejada, no tanto por los aciertos en el Gobierno como por la falta de contendores. El liberalismo, por su parte, se siente interpretado por el Presidente y lo hace suyo, a tal punto, que Cambio Radical está en vía de extinción. Vargas Lleras ya ha dicho que él no aspira mientras lo haga el Presidente y, desde luego, hasta que termine de construir las 100 mil viviendas, que es el banderazo para su candidatura presidencial futura.

RAÚL PACHECO

Comentarios