A lo lejos se ve

Camilo Ernesto Ossa Bocanegra

Hace pocos días salió el índice de calidad de vida digital 2020 elaborado por Surfshark, según el cual, este índice es una investigación global acerca de la calidad del bienestar, en esta materia, en 85 países, incluido Colombia, donde ocupamos el puesto 62 en el ranking general, pero que, en materia de acceso por ejemplo, ocupamos uno de los peores lugares, estamos en el puesto 83, solo por encima de Honduras y Nigeria. Para que vayamos viendo cómo estamos afrontando la cuarta revolución industrial.
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Son cinco los ejes fundamentales de este índice para poder determinar la calidad de vida en un país determinado: accesibilidad a internet, calidad de internet, infraestructura electrónica, seguridad electrónica y gobierno electrónico. De estos cinco, Colombia obtuvo la mejor calificación en materia de gobierno electrónico, ubicándose en el puesto 32, lo que supone los avances que hemos tenido en esta materia, sin embargo, quiero detenerme en dos pilares en los cuales tenemos serias deficiencias, como lo son la infraestructura y la accesibilidad, donde, no podía ser de otra forma, los problemas han sido desnudados por la pandemia del Covid-19.

El rezago en materia de infraestructura –puesto 65- y acceso a internet –puesto 83- son aspectos en los cuales debe trabajarse a fondo por una razón fundamental: tienen plena incidencia en la tasa analfabetismo de la población y en consecuencia una relación directa con el crecimiento y el desarrollo del país. En los tiempos que corren estamos en presencia de la llamada cuarta revolución industrial, bajo un componente de utilización de tecnologías, intercambio de datos y automatización de los procesos, todo lo cual se realiza a través del internet.

Pero adicionalmente esto debería preocuparnos porque, según otro estudio –que ya lo había referenciado en otra columna-, donde se analizan las tasas de analfabetismo en Colombia, titulado ¿Qué es lo subnacional de la desigualdad subnacional? Una mirada interseccional a la desigualdad en Latinoamérica de Silvia Otero Bahamón, nos dice que, por ejemplo, en la Región Caribe la mujer rural e indígena presenta una tasa de analfabetismo del 31,69%.

En la misma Región Caribe, la tasa, para el hombre rural e indígena, es de 27,37%. Por su parte, en la Región Oriental, la mujer rural e indígena, marca un 26,11%, seguido de la Región Andina-Central, donde la mujer rural e indígena tiene una tasa de analfabetismo del 25,48%, muy por encima de la media nacional que, según el censo del 2018, se ubica en el 5%. Traigo a colación este último estudio porque, si bien no hace referencia a la calidad digital como el problema de analfabetismo aquí planteado, sí constituye una herramienta necesaria para combatirlo, con lo cual, el atraso en la materia tiene una incidencia directa en la forma como nos educamos y trabajamos.

Así es que tenemos mucho por avanzar, pues el desarrollo y el crecimiento económico y social del territorio requiere una transformación, con cobertura y acceso universal, que reduzca la brecha digital, pues resulta fundamental, para el emprendimiento, la forma como afrontemos la cuarta revolución industrial y que tan cerca esté el cambio que, por ahora, parece que se ve lejos.

CAMILO ERNESTO OSSA BOCANEGRA

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