¿Cómo aportar al duro reto de promover el turismo?

Carmen Inés Cruz Betancourt

La expectativa de sustituir ingresos generados por los hidrocarburos cuya explotación se propone reducir, por el turismo que se espera impulsar con cargo a que Colombia es el país de la belleza y el de mayor biodiversidad del planeta, es un desafío que enfrenta serias dificultades y amerita reflexión.
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En primer lugar debemos preguntarnos si los turistas están dispuestos a correr altos riesgos para contemplar tanta belleza. Aquí cabe mencionar la alerta formulada por la embajada de los Estados Unidos a sus nacionales para que se abstengan a viajar a Colombia debido a la violencia que se observa, y de la cual dan cuenta los medios. Si bien es un llamado a sus nacionales, también lo reciben ciudadanos de otras latitudes que podrían decidir que su viaje a Colombia espere hasta cuando las cosas mejoren. 

Y es que lamentablemente la violencia e inseguridad que padecemos no es imaginación ni exageración, son hechos reportados por las autoridades, que intimidan a la ciudadanía que vive con angustia porque sabe que es una realidad cercana que se expresa con muy diversas modalidades y que, si bien se concentra en ciertas zonas del país, ningún entorno está exento.

Ahora bien, esa violencia no es un hecho nuevo, infortunadamente llevamos muchas décadas padeciéndola con diversas modalidades e intensidad. Y, parece que actualmente, el propósito de lograr la Paz Total que impulsa el Presidente de la República, ha creado condiciones que la han exacerbado, posiblemente por la idea de algunos grupos delincuenciales de que mostrándose fuertes y activos pueden lograr mayores beneficios en las negociaciones con el gobierno, sumado al fortalecimiento del narcotráfico que tiene carácter transnacional. En consecuencia, enfrentamos un contexto que hace difícil atraer turismo, así que lograrlo exige mucho mayor esfuerzo de múltiples actores. 

En línea con el desafío asumido por el Gobierno y la necesidad de dinamizar una economía deprimida, se impulsó con entusiasmo la versión 43 de la Feria de Turismo más importante del país, coordinada por Anato con el lema: Colombia abierta al mundo, en la cual estuvo presente el Tolima con un llamativo stand. Es un importante intento por impulsar al sector turístico, que vincula una amplísima cadena de negocios generadores de empleo e ingresos para millones de personas, y no solo aquellas relacionadas directamente con al campo del turismo sino muchos otros negocios que pueden surgir de la exposición del país ante visitantes que bien pueden ser empresarios de cualquier sector de la actividad. 

La magnitud del reto exige trabajar intensamente en lo de su competencia no solo al gobierno nacional y las fuerzas armadas, también las gobernaciones y alcaldías. Estas tienen la responsabilidad de direccionar y aportar al desarrollo turístico en sus respectivos entornos, y ello implica articular esfuerzos con múltiples actores, incluyendo a la ciudadanía. De modo especial deberán comprometerse con el enlucimiento de las comunidades (parques, zonas verdes, fachadas), manejo correcto de las basuras, respeto el espacio público, a las normas de tráfico, propiciar el orden en el ámbito que habitamos; adoptar una actitud amable y no abusar de los turistas cobrando precios por encima de lo justo o engañándoles de alguna manera. 

Por supuesto, mejorar la calidad de los servicios públicos, asegurar buen mantenimiento a las vías y recuperar los escenarios de especial interés para la realización de actividades artísticas, deportivas y otras. Será de ese modo como conseguiremos que quienes se animen a visitarnos se lleven una idea grata, perciban que los residentes aman su terruño, quieran regresar y pasar la voz para que muchas otras personas nos visiten, a pesar de tantos mensajes intimidantes que escuchan. 
 

CARMEN INÉS CRUZ

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