Gallamameo y carteleo

* El reportaje o documental ‘El hijo del cartel’, que presentó RCN y en el que William Rodríguez, hijo de Miguel, cantó a capella puede tener varias motivaciones. Una puede ser el cumplimiento de compromisos adquiridos con las autoridades gringas que tienen el clavo por la pasada por la faja que les hizo Ernesto Samper Pizano y su pandilla y la mamada de gallo a la justicia colombiana. También pude ser el cobro de cuentas por el incumplimiento de compromisos adquiridos por Samper y Serpa desde cuando el primero fue embajador en España (Pacto de Recoleto) y los adquiridos durante su campaña presidencial. No parece posible otra motivación. La vaina es que ha servido para recordar la época en la que sí se destapó la alianza la política y el narcotráfico. Destape sobre el cual se ha ocultado la verdad y que solo sirvió para demostrar la inutilidad de la Comisión de Acusaciones de la Cámara en esos días con Jaime Mogollón como presidente y que el 13 de junio de 1996 absolvió a Samper gracias a la gestión del cartel de Cali. Nada nuevo. Ni un nombre de los capos. Reserva del sumario dijo el protegido. Por ahí entre las fondas aparecen los triunfos de América con el ‘Chiqui García’ como entrenador hora de regreso al equipo de sus, con la misma autoridad moral que tienen Samper para representar a Colombia en Unasur y Horacio Serpa para ser jefe liberal. Algo bueno para los que comulgan con ruedas de piedra de molinos y con sapos envenenados.

*Nadie explica la ausencia en la marcha de París, en defensa de lo que llaman democracia, de Álvaro Uribe y su ministro de guerra, José Obdulio, Luis Camilo Osorio, Rito Alejo del Río, la paloma y tantos otros del CD.

*Uno de los asistentes al homenaje a Ramiro Lozano Neira en la catedral manifestó que asistía por el respeto y cariño con quien fuera el médico de su familia sin cobro de honorarios y quien rescató a un policía en manos de la guerrilla y para ser testigo de la doble moral. Contó dos relatos que mucho malestar habían causado al Médico. El primero sobre un político que le solicitó apoyo para su campaña política, apoyo que Ramiro brindó y después del triunfo del político, este no le contestó el teléfono. El segundo fue en un homenaje en la Policía, en donde el médico se encontró con un agente que había rescatado y a quien después de saludarlo le preguntó por qué creía que la guerrilla se lo había entregado. La respuesta dejó a todo el mundo en silencio: porque usted es el jefe de ellos en el Tolima. Cuando sacaron las cenizas de la Catedral, se arrimó a un grupo diciendo: milagro, milagro. No se robaron las cenizas de Ramiro Lozano.

* Un partido conservador con dirigentes honestos, con dignidad, con autoridad moral e intelectual y fiel a los principios cristianos que dieron origen al partido, podría tener juego en la política regional y nacional, tan vuelta vísperas de jueves. Necesita renovación y esta no se puede logar con criminales y mercenarios de petate. La juventud, la formación intelectual, la ética, los principios y la vocación de servicio, merecen espacio en el Partido Conservador, al que le hacen la inocentada con las aspiraciones presidenciales de Hernán Andrade. Las inocentadas son eso. Pero no es para tanto.

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