Desconcierto...

Avanza el tiempo, va raudo hacia su final este año, que desde la aparición de la pandemia viral ha sido totalmente anómalo, nos ha condicionado en todo, nos ha puesto en la necesidad de reducir enormemente nuestras actividades, nos ha obligado a replantear el orden de prioridades, nos ha brindado espléndida oportunidad de consagrar más tiempo a la lectura, a la reflexión; a quienes ya peinamos muchas canas nos ha hecho, como escribí hace meses, tascar el freno, al aceptar que se coartaran, en aras de “protegernos”, muchas de nuestras opciones y libertades.

¡Qué oso!

La sala laboral del Tribunal Superior de Cali acaba de sentenciar, aceptando la acción de tutela interpuesta por el abogado Víctor Aucenón LIberato, que el señor presidente de la República, Iván Duque, tiene que retirar un trino suyo del pasado nueve de julio, y que reza así: “Respetando las libertades religiosas de nuestro país, y en clara expresión de mi fe, hoy celebramos los 101 años del reconocimiento a la Virgen de Chiquinquirá como patrona de Colombia. Todos los días, en profunda oración le doy gracias y le pido por nuestro país”.

Tascando el freno… ¿Abuso de autoridad?...

Las dos expresiones que encabezan esta divagación, me rondan insistentemente desde hace días; especialmente en estos últimos, después de que el gobierno de Colombia decidió prolongar el ya largo castigo que nos ha infligido a quienes cometimos el delito de cumplir más de setenta años… Y con el sentido de esas dos expresiones, me rondan también convicciones, doctrina y principios acerca de los derechos cuyo ejercicio nadie debería coartar, y de los límites que tienen en su acción quienes detentan la autoridad.

¿Una nueva iglesia? ¡No!- Cordial glosa al Dr. John Marulanda

En dos periódicos virtuales que suelo leer diariamente, (La Linterna Azul y la portada - periódico Debate) encontré ayer un comentario, agudo y enjundioso como todos los suyos, del doctor John Marulanda. “La Iglesia: entre pandemia y tecnología”, su título.

Carta abierta al doctor Alejandro Linares

Señor doctor Linares: le escribo, no en mi condición de sacerdote, ni siquiera de creyente; lo hago como simple ciudadano y como quien se esfuerza por pensar y obrar iluminado por una razón y guiado por una voluntad; que son, éstas, las facultades que nos distancian de los irracionales.

Infanticidas

La Conferencia Episcopal acaba de publicar un comunicado, relacionado con la muerte del bebé nonato de siete meses, asesinado en el vientre de su madre en Popayán;