Una ficción “el título de congresista”

31 Ago 2019 - 3:01am

Una ficción “el título de congresista”

Publicada por
MARÍA YOLANDA JARAMILLO
Autor:

En el sistema educativo se declara que los exámenes son el mejor método para evaluar a los estudiantes, se aplican para la admisión en universidades, en sectores públicos de empleo y en empresas privadas.

El estudiante que desea un futuro exitoso invierte todos sus esfuerzos, en obtener buenas calificaciones que respalden el “Certificado del Título”, que lo acredita como profesional, para su desempeño en el mercado laboral.

El estudiante que no actúa de ese modo, pero logra obtener el “Certificado del Título”, este se convierte en un simple trozo de papel; sin la más mínima garantía para su buen desempeño laboral.

Exactamente les sucede a quienes nos representan en nombre del Poder Político Democrático, con el “Título de Congresista”, muchos de ello, no tienen como amparar su “Honorífico Título”, su desempeño en el Congreso (Senado y Cámara) es totalmente ineficiente para quienes seguimos y conocemos su labor legislativa; se manifiesta una completa desidia, abandono y negligencia ante proyectos de gran incidencia para todos los colombianos.

Por ejemplo, un año después de la consulta “Anticorrupción”, en donde más de 11 millones de votantes aprobaron en las urnas siete proyectos “Anticorrupción”, de ellos, sólo uno hace trámite, el de rendición de cuentas para parlamentarios, concejales, etc.

Es inimaginable la cantidad de argucias de muchos congresistas, para obstaculizar el avance de estas propuestas, refrendadas por el voto popular, que permiten habilitar el erario público, para beneficio de la calidad de vida, de muchos marginados por la pobreza.

Al corrupto no le importa destrozar las finanzas del Estado, tiene el camino libre, además del apoyo del establecimiento de gobierno el “Congreso”. El segundo ejemplo de ineficiencia lo vemos en la implementación de los “Acuerdos de Paz”, se necesitaba una gran “Voluntad Política”, que permitiera superar este periodo de transición, donde la violencia aún se mantiene.

Los congresistas en las sesiones, respondían con agresiones verbales y matoneo incendiario a quienes lo defendían, solo les interesaba acabar con el, aún, a costa de lo que viniera, quizás un posible enfrentamiento armado.

Por último, porque el espacio no me lo permite, esté el proteger a la niñez y a adolescentes, que están siendo atropellados brutalmente por los violadores, en los primeros seis meses del año habían asesinado más de 300, es un problema ascendente.

Se habla de endurecer las penas, los congresistas proponen construir cárceles, pero… no hay plata, hay que formarlos para que se defiendan… estamos en elecciones, no se puede hacer nada… esto demuestra y todo lo anterior, que su titulo de congresista es un simple papel, para obtener el pago mensual, que además, por su cuantía desangra las finanzas del estado, como vena rota del erario público.

“Las ideas cambian el mundo

cuando cambia nuestro comportamiento”

Con este Congreso se torna nula esta esperanza.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.