Alex Char el distraído 

En entrevista con María Isabel Rueda en El Tiempo, Alex Char, dos veces alcalde de Barranquilla, gobernador del Atlántico y jefe político de los alcaldes de la ciudad desde 2008, reclamó, como un derecho, la Presidencia de la República. Porque su gestión había sido tan acertada que no atinó a recordar nada que pudiera ensombrecerla, opinión que llevó a un barranquillero a comentarme: “Alex Char el Distraído”. Porque, en primer término, en la Barranquilla de hoy, luego de trece años de Alex Char y de charismo, 67 de cada cien habitantes solo tiene dos comidas al día, situación de hambre –¡de hambre!– que en el resto del país también es grave pero que en el promedio nacional martiriza al 30 por ciento, bastante menos. Muy distraído, sin duda.

¿Si es barata la comida barata?

En La Patria del 16 de mayo de 2004, el ministro que negoció el TLC con Estados Unidos fue capaz de decir: “mil y mil gracias por los subsidios (agrícolas extranjeros), porque nos permiten, por ejemplo, comprar trigo barato y convertirlo en pan y pasta, que son productos de consumo popular”. Y fue capaz de agregar que exportando petróleo y carbón financiaríamos las importaciones, incluidas las industriales, falacias que imponen las potencias económicas globales, las cuales, precisamente, son potencias porque en sus países nunca han actuado así. Ni bobos que fueran.

Ingeniería electoral

Cuando se acercan las elecciones, decía con humor un amigo, aparece en Colombia una nueva ocupación: Ingeniero Electoral, una manera de señalar que llegó la temporada de las interminables cábalas sobre cómo se repartirán los votos y quiénes serán los ganadores.

El desempleo y los problemas que causa

No me cansaré de repetir que las altísimas tasas de desempleo y empleos precarios son un problema que determina a Colombia, por dos razones: el sufrimiento social que provocan y, además, porque están en la base de los problemas de todos los tipos que padecemos.

Empresarios y política

Milton Friedman, el premio Nobel de Economía y uno de los padres de la teoría neoliberal, tiene una frase famosa que dice así: “hay una y solo una responsabilidad social de las empresas, cual es la de utilizar sus recursos para conseguir utilidades”.

Educación pública y privada y progreso nacional

Para hablar de educación, voy a empezar diciendo que todo progreso de la Humanidad, toda riqueza, proviene del trabajo, del trabajo simple o del complejo, pero del trabajo. Las pirámides de Egipto ¿Qué son? Trabajo. Un celular ¿Qué es? Trabajo. A un avión le pasa lo mismo. Pero además agrego algo muy muy importante: todo progreso del trabajo, y de la Humanidad, en últimas, proviene del progreso, del avance, del desarrollo, del conocimiento.

La industria también está mal

En Colombia no es sólo al agro al que le va mal; a la industria también le va mal. Veamos cómo es esta historia.

Carta a los empresarios colombianos

Con esta los invito a construir un gran acuerdo económico, social y político, que represente los intereses de los empresarios y de los sectores populares y las clases medias, a partir de reconocer que Colombia opera muy por debajo de su potencialidad y que necesita, dentro de la legalidad y la economía de mercado, cambios de importancia. Entre esos cambios resalto crear y crear más fuentes de empleo y riqueza, sustituir importaciones y exportar más, mejorar la competitividad, disminuir la desigualdad social, enfrentar sin vacilaciones a los corruptos y garantizar el monopolio estatal y democrático de la fuerza. Realizar además reformas democráticas en educación, salud y ambiente y reducir el maltrato a las mujeres y demás sectores discriminados.

Entre los peores de la pandemia

Como se advirtió que pasaría, Colombia está entre los países a los que peor les ha ido con la pandemia, tanto en términos de salud –enfermos y muertos–, como económicos y sociales. Y era de esperarse, porque las crisis sanitarias ponen a prueba la capacidad de resistencia de las naciones, tal y como ocurre también con los problemas de salud personales, pues no sufren igual los bien alimentados que los malnutridos, ni los que pueden actuar con eficacia que los incapacitados para hacerlo. Y a esto deben sumársele las omisiones y malas decisiones de Duque y Carrasquilla.

Sí hay alternativa para 2022

La primera decisión sobre las elecciones de 2022 consiste en escoger entre el continuismo y el cambio. Si reelegir o no las pésimas políticas de Iván Duque, las mismas que precipitaron los estallidos sociales de 2019 y 2021, políticas tan equivocadas y dogmáticas que ni siquiera fueron modificadas una vez la pandemia confirmó las falacias sobre “lo bien que va Colombia” –por la simpleza de que algunos prosperan– y la experiencia de 30 años demostrara que han condenado el país al atraso productivo, el desempleo, la pobreza, la desigualdad social y la corrupción.