La tercera… films

libardo Vargas Celemin

Todas las ciudades del mundo tienen una calle o una carrera donde se compendian la tradición y la historia de muchas generaciones, que han hecho de ellas el epicentro de la nostalgia y el referente de su avance. La séptima en Bogotá es un ejemplo de lo que representan estos jirones de recuerdos y estos mojones que delimitan el pasado y siembran el futuro. Para los ibaguereños, nuestra carrera Tercera es, lo que el poeta y periodista Camilo Pérez Salamanca (Q.E.P.D), escribió en su libro “La piel de la ciudad”: “Carrera Tercera, /citas de amor, negocios o duelos, /saludos, besos, abrazos y despedidas”.
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El año anterior, un grupo de entusiastas del cine encabezados por José Cañón, Roberto Echeverry y Luis Fernando Bernal Polo, montaron la productora “La tercera films” para recordar este espacio de la ciudad y gracias al aporte del Fondo Emprender, se asociaron con un equipo técnico de experiencia en la región, coordinado por Hugo Andrés Quintero (editor) y Mauricio Romero,  para producir  un cortometraje denominado “El cronista de Ibagué”, como homenaje al escritor y periodista Camilo Pérez Salamanca, fallecido hace dos años y cuya producción  lo convirtió en el historiador de Ibagué, con la publicación de varios libros de crónicas que recogen por décadas, personajes, escenarios y situaciones de la ciudad.

El cortometraje, cuyo preestreno se dio el viernes anterior en la Biblioteca Darío Echandía, es un abrebocas a un proyecto mayor que ya está en curso. Se construyó en parte con la voz y la imagen directa del protagonista que nos cuenta parte de su infancia, la llegada a la ciudad siendo niño y su lucha por abrirse paso, al igual que testimonios de amigos y conocidos que reconocen el aporte de Camilo a la historia de Ibagué, con un referente particular y es que logra hacerlo a través de la visión de los personajes típicos  de esos años y su discurrir por la vida de la ciudad, con un tono humorístico, pero real.

La investigación concienzuda adelantada por José Cañón durante cinco años, se logró materializar en un cortometraje de alto contenido estético, imágenes muy bien logradas y locaciones que muestran la belleza de nuestro territorio, con un gran profesionalismo y compromiso de quienes creen que en esta región comienza a florecer el trabajo cinematográfico, ya sea como documental o ficción y que se está despertando una conciencia clara de las potencialidades que encarna esta actividad.

Es hora de que empresas e instituciones apoyen irrestrictamente a quienes se atreven a impulsar nuestra memoria, para proyectarla a las pantallas del mundo y de paso se brinde un merecidísimo homenaje a la vida y obra de autores como Camilo Pérez Salamanca, para que su legado trascienda el tiempo y el espacio.

LIBARDO VARGAS CELEMÍN

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