Los bomberos y El Niño

Hace una semana, en un noticiero de televisión del sábado por la noche vimos, perplejos, que en Natagaima los bomberos atienden las emergencias viajando raudos en bicicleta y armados de cacorros (o bombas de espalda) y baldes. El carro de bomberos está varado de gravedad, las motobombas se dañaron al final de su vida útil, las mangueras son inútiles y el alcalde, para mayor pasmo, afirma que los equipos están en buen estado. ¿Qué administra el señor? ¿Tiene idea de dónde está parado?

En este periódico, durante la semana, se hizo referencia al mismo episodio, solo que el alcalde cree que el jefe de bomberos está dedicado a buscar atención mediática. Y dice además, el alcalde, que en el municipio están esperando que de la gobernación les provean un carro. Y que va a abrir alguna licitación para adquirir elementos para atender emergencias. ¡La primera emergencia es que el alcalde se dé cuenta que las emergencias ya se vinieron encima, y que eran previsibles desde hace un año que el Ideam las viene anunciando! Natagaima tuvo las temperaturas más altas de Colombia, recientemente.

El año 2015 llegó, seco. Quienes saben del clima llevan un año desgañitándose y lanzando prevenciones sobre el advenimiento de un fuerte Fenómeno de ‘El Niño’ con todas las consecuencias asociadas que incluyen enormes sequías y, por supuesto, incendios que en estas tres primeras semanas de enero ya se han presentado en varios municipios del Tolima. Lo menos que uno, como ciudadano del común, esperaría, es que las alcaldías con el liderazgo de la gobernación, se hubieran preparado con equipos, pertrechos y capacitación humana para atender los previsibles estragos del fuego. Pero lo que se oye y se lee en las noticias, es que, ahora, los encargados de las oficinas de riesgos salen a expresar la necesidad de ¡prepararse! Y, por ejemplo, desde hace un año están hablando de un programa de la gobernación para cultivar la comida de los animales en verano. Un año, la plata está pero la ejecución del proyecto no.

El tiempo para la preparación ya pasó. Se agotó. Lo que se haga ahora será útil para el siguiente Fenómeno de ‘El Niño’. Para este, ya no hay nada que hacer. Solo aguantar y defenderse con las uñas, porque con equipos, siembras oportunas y ensilaje, no se hizo nada. Nada hemos aprendido de los sucesivos “niños” que desde el apagón de Gaviria y desde antes hemos padecido. Somos los machos para echar paja pero inútiles para ejecutar las acciones necesarias. ¿Alguien responde, políticamente?

Otra cosa: Los parques, las zonas verdes y los separadores se secaron. ¿No era posible, con anticipación, haber previsto la irrigación periódica y frecuente de esas zonas? Tal vez, en la administración de Ibagué, ¡nadie pensó!

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