10 Ago 2017 - 3:01am

Los dolores del parto

Publicada por
JAIRO MARTÍNEZ
Autor:

Quiero advertirle que en esta empresa no nos impresionan los apellidos ni títulos universitarios, ni las experiencias previas, ni las relaciones sociales o la facilidad de expresión. No nos conmoverán los muchos esfuerzos que usted haga, porque el único idioma que entendemos es el de los resultados. Quien los consiga llegará muy lejos. Quien no, terminará -más temprano que tarde- trabajando en otro lugar, ojalá en la competencia.

Estas brutales palabras que encontré en ‘Portafolio’, medio especializado en negocios, se inspiran en la frase “No me cuente los dolores del parto, muéstreme el chino”, sentencia utilizada por los expertos en liderazgo y competitividad para enseñar que lo importante en este mundo es el logro, el resultado, el éxito, sin importar el proceso, los medios utilizados, los esfuerzos, los desvelos ni los dolores padecidos en el camino al alumbramiento.

Y así, con esta ‘filosofía’ de vida, el país y el mundo se volvieron una porquería. La mentira, el robo, el fraude, la calumnia, cambiar un articulito a la Constitución, prometer 20 mil viviendas para ganar una elección, asesinar muchachos para hacerlos pasar por guerrilleros, son apenas unas pocas muestras de lo que se hace para triunfar, para tener éxito, dinero y poder que deslumbra tanto a inocentes compradores de cualquier basura que venda o produzca una empresa como a las ovejas que siguen a políticos que no son más que corruptos y criminales.

Lo valioso del viaje de la vida, lo que queda al final, son las sensaciones del camino: despertar con la aurora y echar a andar bajo el sol o con la lluvia; sentir el sudor recorriéndonos el cuerpo a cada paso mientras subimos la montaña y doblegarnos ante el cansancio que nos hace hervir los pies. Devolvernos, si equivocamos el sendero, tirarnos al río para limpiar el cuerpo y refrescar el alma y, al final, quedarnos dormidos sobre la hierba contemplando el ocaso, son hechos más importantes que simplemente cruzar una meta.

A mí, si quiere, muéstreme el chino, pero sobre todo cuénteme con detalle cómo fueron los dolores del parto.