¿Tiene mayoría de edad el Vice?

El filosofo alemán Emanuel Kant en su texto ¿Qué es la ilustración?, planteó el concepto de mayoría de edad como la posibilidad de hacer uso público de la razón, situación que resulta extraña para millones de seres en el mundo, acostumbrados a que otros definan su futuro, moldeen sus proyectos de vida y diseñen sus destinos.

Igual sucede en la política colombiana. Los líderes de los partidos y grupos políticos obedecen ciegamente a los lineamientos, ya sean del exterior o de su propios caciques y jamás se salen de los carriles trazados por sus mentores; por eso la actitud asumida temporalmente por Angelino Garzón  Vicepresidente de Colombia, resulta un tanto curiosa, máxime si este ambiguo personaje siempre ha jugado al oportunismo político.

Para Kant, cuando los miembros que tienen compromiso con una comunidad, comparten de un modo meramente pasivo para dar muestras de “cierta unanimidad artificial”, no están razonando, sino simplemente obedeciendo y solo logran su autonomía si esa comunidad los reconoce y los estima “en su calidad de doctos”, hecho que no corresponde en este caso, pues nuestro Vicepresidente está lejos de ser un intelectual y sus posiciones son ante todo reflejos de su antigua militancia sindical, la cual no se caracterizó precisamente por sus escritos en esa materia, sino más bien por su  espíritu conciliador.

La metodología para establecer las nuevas líneas de pobreza en el país, no admiten ningún análisis serio; por esa razón, molesto el presidente Santos sacó a relucir una de sus tantas caretas y le llamó la atención en público a su escudero, ya que consideró una afrenta ridiculizar a sus asesores por esas cifras que manejan.  

Este enfrentamiento no pasó de ser un sainete orquestado por los medios de comunicación para reforzar el unanimismo que campea por todo el país. Si bien Angelino, que no conoce mucho de la diplomacia oficial, en un ataque de soberbia salió a refutar a los tecnócratas y ante el regaño del presidente afirmó que no era un empleado, sino un elegido, pronto dio su brazo a torcer ante los pases mágicos de las expresivas manos presidenciales que lo hicieron arrodillar y lo hicieron repetir  que él defendía “la unidad en la diferencia, por el bien de Colombia”.

Después lo vieron caminar cabizbajo por los pasillos del Palacio de Nariño, murmurando que no podía renunciar al derecho de pensar y opinar.

La pregunta que nos hacemos es si Angelino alguna vez ejercerá realmente  la mayoría de edad Kantiana o si simplemente son gestos politiqueros, si se tiene en cuenta que su autonomía fue hipotecada desde el mismo instante en que aceptó ser el Vice de Santos.

(*) Profesor Asociado UT

Credito
LIBARDO VARGAS CELEMÍN (*)

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