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¿Entre críticas e intereses partidistas?

Colprensa / EL NUEVO DÍA
Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
En el balance a los cien días de gobierno del presidente de la República, Gustavo Petro, también entró la relación que ha llevado con sus principales socios políticos, la coalición de gobierno, la cual goza de cabal salud, pese a algunas dificultades.
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Esa relación con la coalición arrancó incluso antes de que se posesionara el 7 de agosto. Petro en una jugada política muy hábil logró sumar a su lado a la mayoría de los partidos que hasta junio pasado habían estado haciéndole oposición y que incluso, por principios ideológicos, no era factible que llegaran a acompañarlo.

El 20 de julio cuando se instaló el nuevo Congreso de la República, Petro consolidó una coalición juntó a la derecha y a la izquierda. Llegaron el Pacto Histórico, la alianza de partidos y movimientos con los que ganó la Presidencia, como también la Alianza Verde, la cual igualmente juntó a otros sectores de centro. Comunes, el partido de los exguerrilleros de las Farc, se unió también.

La sorpresa vino con la llegada del más tradicional de los partidos de la derecha, el Conservador, al igual que el Partido de la U y el Partido Liberal, otro de los más antiguos, pero con tendencia más de izquierda, lo que hacía más lógico que diera el apoyo a Petro.

En las voces contrarias al nuevo gobierno quedaron el Centro Democrático, que es la oposición clara, y de un grupo de independientes que por ahora han mostrado ser más oposición que estar en esa posición, Cambio Radical y los partidos cristianos como Mira y Colombia Justa Libres.

Con ese amplio respaldo, Petro empezó a sumar voces críticas a que su coalición estuviera integrada con los partidos que precisamente combatió por años, así lo demostró el senador Gustavo Bolívar, uno de los dirigentes más cercanos al mandatario, pero esa voz se recibió como una postura independiente más no de todo el Pacto Histórico.

Además de lograr un respaldo político que le da fortaleza al gobierno, Petro necesita a la coalición para que le tramiten las principales reformas legislativas que requiere. A un mes de terminar el periodo ordinario de sesiones del Congreso, el Gobierno está logrando un resultado ideal, ya le aprobaron la Ley del Acuerdo de Escazú, el presupuesto general de la nación para 2023 y las dos leyes fundamentales en lo político y lo económico: la paz total y la reforma tributaria.

En trámite avanzan otras reformas que no son menos importantes para el Gobierno, los actos legislativos de la reforma política, el que crea una jurisdicción agraria y el que le da derechos especiales a los campesinos del país.

Aunque los compromisos parecerían van andando con normalidad, al interior de la coalición se han presentado molestias que han llevado a pensar que la misma pudiera tener ya dificultades. Por ejemplo, en el trámite de la reforma tributaria los partidos de gobierno no le caminaron al presidente Petro con la idea original que estaba prevista para recaudar 25 billones de pesos y a la postre quedó cercana a los 20 billones de pesos. El artículo que le imponía impuesto a las actividades de las iglesias ha sido la situación más compleja, esto porque algunos congresistas de la alianza amenazaron con hundir la reforma tributaria si no se excluía esa norma.

La ley de paz total igualmente tuvo dificultades en el trámite, esto porque en el Senado se negó la posibilidad de crear el servicio social para la paz y así empezar a marchitar al servicio militar obligatorio. El impase finalmente se superó con el apoyo que dio la Cámara a la propuesta y en la conciliación se incluyó su creación.

Suministrada / El Nuevo Día

 

Propósitos

Para el representante a la Cámara por el Pacto Histórico, Pedro Suárez Vacca, la coalición está cumpliendo con su propósito, pese a lo diversa que es y de las expresiones de algunos de sus miembros que parecerían estar promoviendo una división, la cual no existe en su criterio.

“El presidente Gustavo Petro ha logrado consolidar una muy buena relación con una coalición muy amplia, de distintos sectores, desde los mismos del Pacto Histórico hasta como los partidos Conservador y la U, de manera que han podido fluir los proyectos de mayor interés para el Gobierno nacional, como la reforma tributaria, la cual, a pesar de las múltiples diferencias que tenía, se lograron concertar los puntos más difíciles”, sostuvo Suárez.

Para el exsenador uribista John Harold Suárez, hay diferencias profundas entre las coaliciones que han tenido Gustavo Petro y el expresidente Iván Duque, en su cuatrienio del 2018-2022. “Esta es una coalición mucho más política, engrasada desde el minuto cero, el expresidente Duque sólo vino a entender que el Congreso se mueve con otros asuntos no sólo en lo político, Duque se demoró para entenderlo, Petro es mucho más político y ha estado rodeado de personas más políticas y desde antes de que se posesionara ya tenía una coalición bien tratada”.

Incluso sostiene que “a diferencia de hace cuatro años hoy sólo hay caras felices, hace cuatro años sólo había incertidumbre, los ministros no nos atendían bajo el supuesto respeto de la división de poderes, pero ahora sólo hay buenos comentarios de todas las bancadas, en donde dicen que están viviendo un momento soñado”.

Frente a las opiniones diversas en la coalición, el representante Suárez dice que “las diferencias que existen entre los diferentes partidos, o en algunos casos entre congresistas de la misma, dan cuenta de lo democrático como se está manejando la relación entre el Gobierno y el Congreso, se necesita escuchar voces distintas. Esto ha garantizado un escenario mucho más democrático”.

Frente a lo expresado por la representante Katherine Miranda, quien aseguró que hubo un chantaje de algunos congresistas de la coalición para que no se metiera el impuesto a las iglesias, el representante Pedro Suárez, estima que “con ella se han tenido diferencias sustanciales, pero creemos que no es la forma como ella debe referirse y debe tener respeto con quienes pensamos diferente sobre la reforma tributaria, pero respetamos su visión, pero esto no significa que haya una ruptura entre la coalición”.

El exsenador Suárez frente al tema del impuesto de las iglesias, asegura que todo fue una sofisma para cambiar la atención sobre los efectos de la tributaria. “Es un sofisma, eso no le quita ni le pone nada, eso ya estaba listo, eso lo que lleva es a los medios de comunicación a desviar la atención y ponen una cortina de humo, toda la reforma tributaria quedó en el impuesto de las iglesias”.

Sobre el futuro de la coalición, Suárez dice “no tiene ningún problema y estará muy estable, tiene más peligro que se trate de romper el mismo Pacto Histórico, pero el liberalismo, el conservatismo y la U, son inamovibles, ellos están viviendo un mundo de fantasía. Les queman llanta, es decir los atienden a manteles, como decimos en el Valle, los ‘chochonean’”.

En concepto del analista John Mario González, lo visto en este tiempo en relación de la coalición con el presidente Petro, “les ha ido bien en términos generales, han sacado las principales piezas legislativas adelante pero sobretodo, sin importar que hay tensiones, críticas, tropiezos que son naturales y más en una como esta que se está reconociendo, es la fortaleza de su caudillo, el presidente Petro, acá no importa si hay parlamentarios o ministros cuestionados”.

Suministrada / El Nuevo Día

González igualmente coincide con el congresista Suárez y el exsenador en el sentido que la coalición se mantendrá vigente. “Eso depende de cómo le vaya al líder, al presidente, yo creería que va a tender a fortalecerse, con el riesgo incluso que recoja a otros partidos que terminen haciendo parte ya de lleno del Pacto Histórico”, sostiene.

Por ahora los buenos vientos políticos y legislativos le seguirán acompañando a Gustavo Petro, los momentos difíciles con sus socios no se verán sino hasta después de un año cuando llegará el momento más concreto de empezar a hacer balances y cuentas a los compromisos.

 

COLPRENSA

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