A la memoria de los que ya no están

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
Las exposiciones “Duelos” y “Antibalas” buscan recordar a quienes han sido desaparecidos de manera forzada y visibilizar a quienes han cargado un peso en sus cuerpos y mentes por las secuelas de la guerra.

En el contra-monumento “Fragmentos” creado por la artista Doris Salcedo con armas fundidas que pertenecían a las Farc, se inauguraron sus las exposiciones “Duelos” de Clemencia y “Antibalas” de Felipe Arturo, como ganadoras del concurso “Fragmentos: Espacios de Arte y Memoria” organizada por el Ministerio de Cultura. Estas buscan visibilizar los dolores externos e internos de quienes viven la guerra y aún esperan a sus familiares desaparecidos. Ambas serán exhibidas a partir de hoy hasta el 31 de diciembre.

 

Duelos: El recuerdo vivo de los desaparecidos

Los sucesos de la Operación Orión en la comuna 13 de Medellín, en los que desaparecieron alrededor de 300 a 350 personas, inspiraron a Clemencia Echeverri a crear su obra.

Dentro de la exposición, hay un cuarto oscuro en la que se proyectan tierra y piedras removidas por retroexcavadoras en medio de gritos y llanto. La experiencia despierta una sensación de claustrofobia y desesperación.

Fuera de ella, se exhibe un libro con recortes y testimonios de las familias de los desaparecidos durante la Operación. Este se realizó con el fin de recordar estos hechos y exigir la verdad sobre aquellos de los que nunca se ha vuelto a saber su paradero.

Margarita Restrepo y Luz Helena Galeano miran los recortes de periódico que resumen 17 años de dolor y zozobra, en el que la respuesta a su desesperado grito de auxilio para encontrar a sus familiares, aún no se ha escuchado.

Margarita perdió a su hija Carol Vanessa Restrepo durante la Operación Orión, llevada a cabo por miembros del Ejército con el apoyo del Estado Colombiano. En el momento de su desaparición, Carol tenía 17 años. Ella recuerda a su hija como una joven estudiosa, juiciosa, que le gustaba hacer cantaleta pero aún así, era muy madura a pesar de su corta edad.

“Era mi mano derecha cuando me la desaparecieron. La recuerdo con mucha nostalgia, dolor, tristeza, desconfianza y rencor por los que se la llevaron y cometieron un crimen de Estado con ella; aunque también con alegría porque no la olvido”.

El día de los hechos, se estaba desatando una guerra en la Comuna 13 de Medellín la toma de territorios por entre la guerrilla y los paramilitares. Como se sospechaba una amplia presencia guerrillera en la zona, se enviaron helicópteros a la zona, lo cual ocasionó un ataque directo contra la población civil.

“El día que la desaparecieron, nosotros ya nos habíamos ido de la comuna. Entonces me llamó y me dijo que se iba con unos compañeritos, que eran Cristian Adrián Castrillón y John Jairo Durango Machado a San Javier, que si la dejaba ir. Yo le dije que no porque eso estaba muy maluco y muy peligroso, que no se me fuera por allá y ella me insistía en que quería ir. Yo como estaba trabajando, y para no alargar mucho la cosa, le dije: vaya y no se me demore, Carol. Le eché la bendición y no volvió”.

Margarita expresa que la noche de la desaparición de Carol, ella soñó que a su hija la estaban golpeando la cabeza con un candado, fue entonces cuando ella pensó que habían la habían matado. A pesar de haber puesto la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, la inspección de Policía y el CTI, le dijeron que hasta dentro de 72 horas podía ponerla.

Desde ese momento sigue buscando la verdad sobre lo que pasó con Carol, aunque haya sido amenazada el pasado mes de julio, y por eso, haya tenido que cambiar de residencia.

Por su parte, Luz Helena perdió a su esposo, Luis Javier Laverde Salazar, un hombre alegre y colaborador que se caracterizaba por ayudar a sus vecinos cuando más lo necesitaban. Él desapareció en la comuna 13 de Medellín en el 2008 cuando iba a bajarse del colectivo para llegar a su casa.

Al igual que a Margarita, el Estado no le dio ninguna respuesta sobre el paradero de su marido, e incluso tuvo que cambiar de residencia dos veces ya que por tratar de hallar el paradero de su esposo, su hija menor casi es asesinada por una compañera del colegio contratada por sicarios para este fin.

Tanto Margarita como Luz Helena, mediante el colectivo “Caminando por la verdad”, conocieron a Clemencia Echeverri, y colaboraron juntas para hacer el proyecto de “Duelos”. La escombrera de Medellín, ese espacio en el que cientos de víctimas fueron sepultadas, fue el lugar en el que Echeverri se inspiró para crear la obra.

“Este es un asunto bastante desatendido por el Gobierno, donde se sigue cubriendo una realidad que fue lo que ocurrió con la Operación Orión. Desde ahí empecé a ver una mirada mucho más cercana y profunda hacia lo que fue esta realidad. A través del diálogo con las víctimas, quisimos mostrar cómo los lugares hablan, como se transmite ese dolor y esa experiencia frustrada en ese momento”, resaltó Echeverri.

 

Antibalas: una forma de mostrar los traumas

colectivos

Del arquitecto bogotano Felipe Arturo, inició con un performance en el que se mostraba como las personas se despojan de chalecos antibalas de diversos diseños, que demuestran los dolores colectivos de la guerra. Estos personajes, eran personas que han sufrido el dolor de la guerra y que han sido discriminadas por su condición ya sea de raza, sexo o género.

A través de diversos materiales como acero, cuero, tela, arena y cerámica, entre otros; Arturo quiso mostrar el peso que lleva a cuestas quienes han vivido de cerca los horrores de la guerra, y cómo han tratado de despegarse de la coraza de dolor y tristeza que llevan en sus cuerpos y mentes durante años.

“La obra apela a la manera como se guardan traumas colectivos en el cuerpo, en nuestras posturas y maneras en el espacio colectivo, así como a las transformaciones de los espacios domésticos y públicos tras décadas, por no decir siglos, de un complejo entramado de conflictos bélicos, de clase”, explicó.

BOGOTÁ, COLPRENSA

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