Votar: un derecho y un deber

Mañana domingo tendremos la gran oportunidad de elegir Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles (o miembros de Juntas Administradoras Locales).

Y votar por los más honestos y quienes mejor puedan cumplir con las tareas de su competencia, es el mayor compromiso de un ciudadano con la democracia. Es la mejor forma de confirmar su compromiso con su región, su comunidad, su propio presente, el futuro de sus hijos y de generaciones venideras.

Pensar en el bien común antes que en intereses personalistas, es una gran responsabilidad ciudadana. Ello implica informarse a fondo sobre las propuestas que formula cada aspirante, sobre los antecedentes, idoneidad y calidades éticas y profesionales de los candidatos. Deberá primar la responsabilidad social antes que el color o el partido político de unos y otros, lo importante es que se elijan a los mejores.

Por supuesto, debe dar por descontado que quienes utilizan esas prácticas nefastas de comprar votos con unos pesos, un tamal, una teja, un ladrillo, o un puesto que quizás nunca va a resultar, será un dirigente deshonesto, a quien debe temer y descartar de su lista. Tampoco merecen confianza aquellos que acuden a publicidad falsa, irrespetuosa o agresiva para denigrar de sus contrincantes, que hoy infortunadamente inundan los medios masivos. Si vota por alguien que no merece su plena confianza, podría suceder que después pese en su conciencia el haber tomado una mala decisión. Su voto es sagrado y con él usted se juega el futuro de la región, por ello la gran importancia de votar bien e inducir a otros para que lo hagan a conciencia y con respeto por usted, por su familia, por sus conciudadanos y por la región.

 

Votar con respeto significa, además, que:

- Quienes aspiran a cargos de elección, así como las directivas de cada campaña, deben asegurarse de dar instrucciones a quienes les colaboran, sobre los valores que desean trasmitir, son ellos los primeros que deberán demostrar y exigir un comportamiento respetuoso hacia los contradictores y a la ciudadanía en general.

- Los seguidores de cada aspirante, a su vez, animarán a votar por su candidato pero, igualmente respetarán la autonomía de quienes se disponen a sufragar. Intimidar, confundir o engañar, además de ser un delito, da una pésima imagen de quien aspira a un cargo, deja ver que necesita de artimañas para ganar y que seguramente así actuará una vez se posesione.

- El día de las elecciones es una ocasión especial para probar la tolerancia y el respeto por las diferencias. Estar en orillas contrarias o pensar diferente, no justifica la agresión, el insulto o la ofensa. Ante todo, cada persona es un ser humano que merece respeto. Por ello, recuerde que deberá cumplir con su deber de votar, con entusiasmo, responsabilidad y serenidad.

- Quienes no salgan favorecidos en las urnas, deberán tener la entereza para aceptar la decisión del pueblo; reconocer con gallardía al ganador y evitar expresiones o reclamaciones ofensivas. Si se considera afectado puede reclamar por las vías legales, pero sin arremeter con improperios o sugerencias dañinas, en contra del ganador o de sus seguidores. Es preciso reconocer la derrota, pues sabían muy bien que era una de las posibilidades de la contienda electoral

- A los ganadores les corresponde celebrar con prudencia y sin triunfalismo ni arrogancia. Será el momento de recordar que necesitará de la voluntad, compromiso y participación de toda la ciudadanía para alcanzar las metas y cumplir los compromisos de campaña.

Entonces, no se quede en casa, salga temprano a ejercer su derecho y su deber más importante con la democracia, con usted, su familia y su región.

*Asesora y formadora en Habilidades Sociales y Productividad Personal

macruztol@yahoo.com

MARTHA CRUZ

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