Cuide sus gestos, también comunican

SUMINISTRADA – EL NUEVO DÍA
Toda cultura tiene, además de su idioma, algunos signos que utilizan para expresar ciertos mensajes; es así como: con tan solo mostrar la mano con el pulgar hacia arriba la otra persona recibe un mensaje de aprobación.

Sin embargo, no en todos partes reconocen los mismos signos ni tienen iguales significados; es posible que lo que en un lugar significa algo simpático, en otro puede ser algo desagradable.

Por lo anterior, es importante cuidar especialmente nuestros gestos faciales y los demás que hacen parte de la comunicación no verbal. Los ojos y la boca suelen ser muy expresivos, de ahí que sea fácil interpretarlos gráficamente; por ejemplo, el ícono de la “carita feliz” que vemos con frecuencia. Así mismo, los ojos por sí solos o con un ligero movimiento de cejas, pueden de inmediato transmitir una imagen de tristeza, interés o sorpresa.

Este tipo de expresiones permiten descifrar fácilmente el estado de ánimo de una persona. Si usted aprende a interpretarlos correctamente, puede aprovecharlo para ser oportuno al hablar de determinados temas, callar cuando el rostro nos advierte disgusto, consolar cuando se observa tristeza, animar cuando se advierte desconsuelo o decir las palabras adecuadas para cada circunstancia; de esta manera usted tiene grandes posibilidades de mejorar su comunicación y triunfar en sus relaciones personales. 

No hay nada peor que una persona imprudente o inoportuna, que no tiene capacidad para percibir rápidamente que la otra persona está triste, disgustada, cansada, apurada, ocupada, o que sencillamente no desea hablar.

Como en todo, los extremos suelen ser negativos. Una persona que hace muchos gestos o  muecas, gesticula demasiado, mueve sus piernas, brazos, manos permanentemente, o que tiende a dramatizar todo, es fatigante y hasta molesta. 
Hay también quienes, para demostrar afecto o simpatía, caen en la melosería y agotan o fastidian a su interlocutor. 
En el otro extremo se encuentran las personas que tienen dificultad para expresar sus sentimientos y emociones, aquellas con quienes no se sabe si están contentas o aburridas, no permiten adivinar si les gustó o no el obsequio que se les entregó, o la presencia de alguien; o no son capaces de ofrecer un abrazo que transmita aprecio; son individuos a quienes se les dificulta hacer amigos, pues su compañía no es del todo grata. 

Observe que también hay personas que expresan su nerviosismo hablando en exceso, atropelladamente y monopolizando el uso de la palabra, todo ello sin tomar en cuenta que con eso molesta a muchos y lo convierte en un contertulio que prefieren evitar.

Si usted no es una persona observadora, empiece a leer los gestos de las demás, a descubrir todo cuanto dicen sin hablar. Revise si sus gestos y expresiones incomodan a otros, o es poco expresiva. 

Cualquiera que sea el caso, nunca es tarde para modificar esos hábitos y mejorar su comunicación; para ello, lo primero es observarse con una mirada crítica y pedir a personas confiables que lo observen y retroalimenten con sinceridad sobre el asunto, tomar conciencia y decidirse a mejorar. 

Recuerde que las emociones y la forma como se expresan, juegan un papel crucial en la imagen que proyectamos, así como en nuestras relaciones, pues nos acercan o alejan de las personas y, de muchas maneras, afectan nuestra calidad de vida y la de quienes nos rodean.

*Asesora y formadora en  Habilidades Sociales y Productividad Personal 

MARTHA CRUZ

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