La importancia de construir sobre lo construido

ARCHIVO - EL NUEVO DÍA
Es momento oportuno para llamar la atención a quienes llegan a dirigir el departamento y municipio, sea el Gobernador, Alcalde, diputados y concejales, sobre la importancia que tiene que “construyan sobre lo construido”.

Quiere decir, que haciendo gala de ecuanimidad y de respeto por la ciudad y la región, evalúen cuanto han hecho los gobiernos anteriores y se aseguren de darle continuidad a todo aquello que lo amerita, superando la insana costumbre, de arrasar con todo lo que encuentran porque afirman que todo lo anterior era malo y asumen que todo inicia con quienes llegan, y que solo vale aquello que lleva su marca.

 Si no se hace de esa manera el tiempo será muy corto para cumplir lo propuesto, pues se perderán muchos meses al ignorar la experiencia acumulada y tal vez sea tarde cuando se den cuenta que las nuevas ideas que quisieron implantar no eran tan nuevas ni tan diferentes de lo que se venía haciendo, o lo que pensaban hacer no era viable, al punto que tuvieron que transarse en muchos casos, por cambiarle el nombre a programas que existían para que aparecieran como nuevos. Y así, unos tras otros, desaprovechan el trayecto recorrido y no se aprende de los errores de otros.

 Para quienes llegan, usualmente es cuestión de orgullo mal entendido, aceptar que algo de lo que hicieron quienes les precedieron, es valioso. Lo anterior no significa que quien llega deba limitarse a continuar cuanto se viene haciendo, porque habrá muchas cosas que no ameritan continuidad, habrá otras que corregir, espacio para nuevas iniciativas y formas mejoradas de hacer las cosas, aprovechándose así las inversiones realizadas.

El asunto es asegurar que, con una gran responsabilidad con la comunidad, se acoge todo aquello que ha demostrado su validez, se evalúa, optimiza y se construye sobre lo construido y por supuesto así se avanzará más rápido.
Se requiere entonces, una buena dosis de humildad por parte de todos ellos, entendiendo esta palabra tal como lo registra el diccionario “actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus debilidades y actúa sin orgullo” y es opuesta a la soberbia y arrogancia.

No deben temer los gobernantes a la responsabilidad de dar el crédito debido a quienes tuvieron la iniciativa de aquellas acciones que decida continuar, aún cuando hayan sido su contradictores; por el contrario, ello les ganará el respeto ciudadano porque, en nuestro medio, representa un acto inusual de honestidad y coraje.

Ahora es cuando empieza la gran tarea y cuando deberán demostrarle a la ciudadanía que algo ha cambiado y que nuestra esperanza de un mejor futuro para esta región, no es vana.
*Asesora y formadora en Habilidades 
Sociales y Productividad Personal.

MARTHA CRUZ

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