¿Es usted egoísta?

Crédito: Tomada de internet / EL NUEVO DÍA
Si formulamos esta pregunta posiblemente muy pocas personas aceptarían que sí lo son. Pero todos, unos más que otros, en algunos momentos de nuestra cotidianidad y dependiendo de las circunstancias, actuamos con diferentes niveles de egoísmo. Un ejemplo de ello lo observamos recién comenzaba la presencia del Covid-19 cuando largas filas de gente se atropellaban en los supermercados para comprar grandes cantidades de productos sin importar que poco o nada quedara para otros.
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En el diccionario definen el egoísmo como “la actitud que demuestra un excesivo amor por sí mismo, y que solamente se ocupa de aquello que es para su propio interés y beneficio”. Pues bien, en esta época de pandemia cuando en forma  permanente se hacen llamados a la generosidad para superar tantas situaciones dramáticas que se presentan, es el momento en que sería útil permitirse el egoísmo solo para aplicarlo en cuidar con máximo celo de su salud y la de sus seres queridos, pues es la mejor manera de contribuir al bienestar de toda la comunidad, y entonces aquella actitud egoísta en principio, podría transformarse en generosidad.

Con toda la información que se conoce resulta incomprensible que tantas personas, a pesar del continuo llamado que se hace, y sin considerar su propia salud y consecuencias, salgan tranquilamente a la calle sin llevar un tapabocas bien puesto y sin guardar la debida distancia social, como si no les preocupara su supervivencia, o como si pensaran que son inmunes al virus.

Tal parece que para muchos aún no es claro que al ocuparse de su bienestar está contribuyendo a mantener el virus alejado de su casa, de sus familiares, de sus personas más queridas. Es necesario entonces que ese nivel de egoísmo que conserva lo aplique en forma correcta: esto es, extremando los cuidados con usted mismo: lávese las manos, mantenga la distancia prudente de las demás personas y sin molestarse cumpla con los protocolos que aplican en los lugares que visita, éste virus ha demostrado que es un asunto para tomarlo muy en serio.

El llamado es muy especial a los jóvenes, ya que se ha convertido en escena frecuente ver a grupos de adolescentes haciendo gala de irresponsabilidad en discotecas y locales de diversión a pesar de las restricciones ordenadas por las autoridades y por el sentido común. Por favor, quiéranse, cuídense, esa diversión sin conciencia puede ser motivo de contagio y por qué no, de muerte para mucha gente.

Es posible que usted sea de las personas que extraña socializar, compartir con amigos, rumbear, o ser muy expresivo abrazando o besando a sus familiares y amigos y es entendible que extrañe esas formas de compartir y expresarse pero, para que en un futuro que esperamos no esté muy lejano, usted pueda volver a disfrutar de todo ello, es imperativo que hoy atienda con rigor las recomendaciones que recibe por múltiples fuentes.  

 

 

MARTHA CRUZ

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