Organizaciones campesinas innovan en el contexto del Covid-19

Crédito: Cortesía Elena Fernández Vásquez - EL NUEVO DÍA
La adopción de tecnologías digitales ha sido un factor clave en el éxito de estas experiencias que muestran que es posible acortar distancias entre productores rurales y consumidores urbanos.
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La pandemia del Covid-19 ha presentado un reto enorme para los sistemas de abastecimiento alimentario de las ciudades colombianas.  No obstante, en Ibagué varias organizaciones han innovado sus estrategias logísticas y adaptado nuevas tecnologías para reconectar la producción rural local con consumidores urbanos, llevando alimentos del campo directo a los hogares de la ciudad con un mínimo de intermediación. Además de ayudar a responder a la crisis actual, estas experiencias de comercio directo pueden servir como base de un sistema alimentario ibaguereño más justo y más sostenible al futuro.

 Las medidas de aislamiento obligatorio han limitado el acceso del público a supermercados y las plazas de mercado, mientras restricciones al transporte inter e intramunicipal dificultan la comercialización de productos agroalimentarios por parte de los agricultores familiares de la región. En este contexto complejo, instancias de comercio directo que vinculan productores y consumidores por medio de plataformas digitales han servido para alimentar las familias ibaguereñas y minimizar los riesgos de salud pública.

La Asociación de Mercados Campesinos lleva más de cinco años operando un mercado de productores los domingos en el segundo piso de la Plaza de la 28, que les fue habilitado por la Alcaldía, pero con la pandemia, han apostado a la entrega a domicilio como estrategia.  El espacio de la plaza se ha reconvertido en un centro de acopio, donde los campesinos pueden traer sus productos para que sean despachados a consumidores en la ciudad que hacen sus pedidos por medio virtual.

El Mercado Agroecológico del Tolima, que reúne agricultores dedicados a la producción libre de insumos químicos, ha seguido una ruta similar. Si bien el mercado sigue funcionando los días sábados en el Centro de Servicios de El Vergel, desde el inicio de las medidas de aislamiento en marzo, se ha visto un incremento notable en los pedidos que les llegan para entrega a domicilio.

La iniciativa Del campo a la ciudad, impulsada por una alianza entre la Asociación de productores de Puerto Perú y el Comité Ambiental en Defensa de la Vida, evita completamente el espacio físico del mercado. Los productores empacan los “kits” de alimentos en el Cañón del Combeima, y los llevan a la sede del Comité Ambiental en Santa Helena. De ahí se distribuyen a residencias de todas partes de la ciudad en motocicleta.

Las tres experiencias son instancias del comercio directo que conectan productores locales con consumidores en Ibagué. Eliminar a los actores intermediarios que dominan el comercio minorista beneficia tanto a los productores como a los consumidores.

En su columna del mes pasado en El Nuevo Día, el Dr. Tito Díaz Muñoz explica que en el sistema de abastos, seis o más actores pueden intervenir y los productos recorren hasta cientos de kilómetros antes de llegar al consumidor final. Daniel Segura, de Del campo a la ciudad, afirma que “la ventaja que tiene el poder comercializar directamente los productos que vienen del Cañón del Combeima con la ciudadanía de Ibagué es que se cumple el objetivo del ejercicio que es evitar todo el tema de la intermediación y poderle comprar a precios muchos más justos”.

Mientras tanto, Elizabeth Upegui, vicepresidenta de la Asociación de Mercados Campesinos, destaca que saber que un mínimo de personas está manipulando el alimento crea confianza entre los consumidores, “ven que estamos cumpliendo con el protocolo, estamos usando tapabocas, usamos traje, usamos guantes, que una persona maneja el dinero y otra persona manipula el producto. Eso genera cierta seguridad y eso ha hecho que nuestros compradores virtuales crezcan”.

La adopción de tecnologías digitales ha sido un factor clave en el éxito de estas experiencias. El uso de plataformas como el Whatsapp o el Facebook para hacer publicidad y tomar pedidos permite que los consumidores accedan a alimentos sin tener que salir de sus casas, pero no siempre ha sido fácil su implementación.

Dice Elizabeth Upegui que usar nuevas tecnologías es difícil para los productores rurales, “nos hemos reinventado y algunas personas nos han ayudado con el tema de las plataformas y el tema virtual para comercializar el producto, así que hay unos mercados que hemos entregado haciendo uso de esa plataforma”. En el caso de Del campo a la ciudad, jóvenes del Comité Ambiental, más diestros en el manejo de las tecnologías, se encargan de la difusión de la lista de productos por redes y la gestión de los pedidos.

Si bien enfrentar la pandemia ha sido un desafío para los productores locales, estas experiencias muestran un camino posible para acortar las distancias entre ellos y los consumidores urbanos y tejer una la relación más equitativa y de mayor confianza entre el campo y la ciudad al futuro.

Así lo expresa Upegui, “nosotros hemos demostrado a la ciudadanía y al pueblo tolimense que realmente pueden confiar en el campesino”.

POR RICHARD DOUGHMAN Y MARGARITA BOHÓRQUEZ

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