El amor por la tierra, genera oportunidades para una agricultura orgánica

Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍAJulián Hernández Ramírez se la juega diariamente por una producción limpia de papa.
Con años de experiencia en el campo y un pensamiento ambiental, el murilluno Julián Hernández Ramírez, comenzó a recorrer un nuevo camino en el cultivo de papa, pues tiene la convicción de que es posible producir alimentos de alta calidad sin la utilización de químicos.
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A tempranas horas de la mañana y en ocasiones en medio de una temperatura de 10 °C, hileras de mulas junto a los arrieros, empiezan una larga jornada para mover por los diferentes caminos veredales, los bultos de papa que se producen en Murillo, también conocida como la ‘Perla del norte’.

Aunque en invierno los esfuerzos deben duplicarse por el deterioro vial y los precios no compensan los sacrificios, el amor por el campo mantiene firme a los agricultores al lado de sus siembras, pues conocen de sobra el valor que tiene la tierra como fuente de producción alimentaria.

En medio de una desbordada abundancia de papa y con los precios del mercado en contra, surgen iniciativas que dan un nuevo aire a los cultivos. La idea de lograr una cosecha limpia, libre de químicos es una de las apuestas de Julián Hernández Ramírez, papicultor de Murillo y representante de la Asociación de Papicultores del Ruiz.

“Esta apuesta en cultivo orgánico es quitar mitos en la agricultura, que dicen que la agricultura si no es con químicos (no es posible) pero siempre digo, antes de que existiera la industria de los químicos, ¿las plantas cómo se daban?”.

Con un pensamiento ambiental y la ruana bien puesta, Julián desde hace 15 años viene trabajando en siembras limpias, por ello, al recorrer su predio se puede apreciar una huerta casera con aromáticas, remolacha, zanahorias, entre otros alimentos que crecen en abundancia a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.

Los buenos resultados y la tranquilidad de consumir productos de calidad, le están trazando un camino que le obliga a dar un giro en una labor que fue heredada.

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Con la confianza de experimentar en sus cultivos de papa, escogió semillas de variedad tipo mary de Agrosavia, que se caracterizan por necesitar un menor número de aplicaciones para el control de enfermedades.

“La agricultura en el tema orgánico no es sembrar unas papas y dejarlas abandonadas y no fertilizarlas. Hay que preparar unos abonos totalmente orgánicos a base de gallinaza, con minerales, carbón con todo, lo que se conoce como bocashi”, explicó 

Y es que la agricultura limpia, como la tradicional, requiere de una gran responsabilidad y cuidado, para que las plantas crezcan de una forma sana. Como se está en fase de aprendizaje, Julián se apoya en gran medida con diferentes libros que dan las ‘recetas’ para sacar el cultivo de 15 hectáreas  adelante, así como con las experiencias de otros productores que también están haciendo ensayos orgánicos.

“Ha sido muy buena la producción, desafortunadamente tocamos con este precio tan bajo, pero estoy muy contento con la calidad y sobretodo ambientalmente, es un valor agregado que se tiene con la naturaleza.

“Es un valor incalculable lo que uno puede llegar a experimentar a nivel personal, lo digo porque en todo el ecosistema hay un equilibrio”, expresó el papicultor.

Argumentó, que seguir en esta línea es posible y recomendó hacer muy bien las cuentas pues en los cultivos orgánicos aumenta la mano de obra. En el caso de la papa, las abonadas foliares se debe hacer cada 15 días,  a pesar de ello para el agricultor sigue siendo “una alternativa muy interesante”.

Armado de un pequeño azadón, camina lentamente entre la plantación y como buen conocedor del terreno, escoge el surco que está listo para desenterrar las papas. Mientras lo hace va mostrando la buena calidad de alimento que está produciendo, pues además de tener un buen color y tamaño, las papas salen sin daño alguno, resultado de utilizar ingredientes naturales para abonar la tierra. Él recomienda que una forma de disfrutar mejor su sabor y textura es freírlas.

Este es un trabajo que inició cuando llegó al predio El Reposo, ubicado entre los sectores Rosarito – La Cabaña en Murillo, lugar que en época de invierno se rodea de una neblina que envuelve  además de la producción de papa, a la huerta casera.

Al preguntarle al murilluno, qué significa para él el cultivo de papa sin dudarlo respondió “es mi vida porque nací acá, mi razón de ser, mi espiritualidad, porque eso me identifica, eso hace que yo sienta este páramo, estos paisajes son los que nos hacen vivir la identidad que tenemos”.

Uno de los grandes desafíos actualmente es respetar las fronteras agrícolas, las cuales suelen  romperse en las áreas altas por el afán de ampliar los terrenos para cultivos o ganadería. En este tema Julián opinó que es consciente del respeto que se debe tener por las áreas sensibles.

“En las fronteras agrícolas, lo ideal (sería) es que nosotros lográramos tener una compensación del Estado, una visión diferente, una reconversión, que el Estado realmente reconvierta las zonas de páramo.

“Hay muchas alternativas, en las cuales podemos recibir ingresos por haber pagado impuestos, unas compensaciones en el tema de producción de agua, pago por servicios ambientales que sea directa y proporcional”, a ello se le debería agregar para que funcione, las despolitización  las CAR del país, agregó.

 

DATO

La producción de papa es una actividad tradicional que representa el segundo renglón productivo en Murillo después de la ganadería.

 

DESTACADO

Una de las mayores debilidades de los paperos es el mal estado de las vías terciarias. En este municipio también hay expectativa sobre el proyecto Cambao – Manizales, pues facilitaría el transporte hacia Caldas y se consolidaría un corredor vial papero.

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XIMENA VILLALBA C.

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