Ocho barrios de Chaparral estarían en riesgo de inundaciones

Crédito: Suministradas John Fredy Nagles - Chaparral / EL NUEVO DÍAHabitantes de por lo menos ocho barrios de Chaparral se encuentran en riesgo por el aumento de los caudales de las afluentes que recorren el municipio.
Algunos de los habitantes de Chaparral han convivido con algunos de estos afluentes por largas décadas. Solicitan que se estudie su situación para, eventualmente, ser reubicados.
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Especial El Nuevo Día Chaparral

La secretaría de Planeación de Chaparral determinó que actualmente hay por lo menos ocho barrios de la zona urbana del municipio que estarían en alto riesgo de inundaciones por las dos quebradas que los bordean.

Héctor Jair Yate, secretario de Planeación de la localidad, dijo que las quebradas La Sapera (o La Virgen) y La Pioja, que bordean parte de estos ocho barrios, ponen en riesgo algunas viviendas.

“Estamos hablando del barrio El Libertador, Villacafé, 20 de Julio y San Juan Bautista, hablando de los sectores que están a un costado de la quebrada La Pioja. Por el lado de la quebrada La Virgen, tenemos La Loma, Divino Niño, Castañal y Carmenza Rocha. Entonces, hay una amenaza de inundación en estos sectores por donde pasan los afluentes”, explicó.

“Vivimos a orillas de la quebrada La Virgen y pues se corren a veces riesgos”, dice Gilberto Campos, habitante del asentamiento Las Brisas Bajas, de Chaparral.

“Vivimos a orillas de la quebrada La Virgen y pues se corren a veces riesgos”, dice Gilberto Campos, habitante del asentamiento Las Brisas Bajas, de Chaparral.

 

Emergencias recientes

El pasado 2 de diciembre de este año, dos familias del barrio El Libertador y una de la vereda El Moral, corregimiento Las Hermosas, resultaron damnificadas tras las fuertes lluvias que se presentaron esa noche en Chaparral.

José Nelson Garzón, coordinador de la Oficina de Gestión del Riesgo del municipio, ha confirmado que son más de 25 familias las afectadas por las precipitaciones durante estos dos últimos meses, en Chaparral, las cuales han recibido alguna ayuda por parte de la entidad.

Doña Luz Marina Cano, una de las damnificadas del barrio El Libertador aquel día, narró que la lluvia agrietó el frágil techo y la quebrada dañó los enseres de su pequeña casa: “Se me llenó íntegra la casa de agua y la de acá al lado. Las cositas que tengo ya no sirven para nada. […] Se me dañó el cajón de la ropa, las camas, los colchones… nada de eso sirve para nada. Me dijeron que me iban a reubicar, pero no sé todavía nada”, dijo.

Por su parte, a Bethy Jineth Marín, otra de las damnificadas del barrio El Libertador, para esos días de comienzos de diciembre, las lluvias afectaron fuertemente su inversión económica: “Tenía como 20 pollos que los estaba criando para ayudarme en lo que más pueda, y perecieron, se ahogaron. Solo me quedaron cinco vivos”, relató.

Doña Nidia Tique, vecina de la quebrada La Pioja, asegura que ya conoce el sonido de la afluente cuando esta crece.

Doña Nidia Tique, vecina de la quebrada La Pioja, asegura que ya conoce el sonido de la afluente cuando esta crece.

 

“Cuando las piedras se mueven”

Cada vez que llueve, doña Nidia Tique debe estar muy pendiente del sonido del afluente. Desde hace 50 años, esta mujer residente del barrio 20 de Julio ha vivido muchas experiencias con La Pioja, como vecina de la quebrada.

“Eran como las dos de la mañana, cuando me paré a mirar a ver qué hacía: si podía sacar el niño o empezar a rescatar las cositas, decía yo para entre mí. (…) tantos casos que se han visto (…) Esta casa es la paterna, aquí nacieron mis hijos y mis nietos, entonces yo ya le conozco el sonido a la quebrada. Eso empiezan a sonar las piedras contra las bases de la casa y me da miedo”, dijo la señora.

 

“Hemos corrido a veces riesgos”

Don Gilberto Campos, habitante del asentamiento Las Brisas Bajas y vecino de la quebrada La Virgen por más de 30 años, asegura que en mucho tiempo ninguna autoridad ha venido a evaluar su condición y la de 60 familias más que residen a orillas del afluente en su sector. Recuerda que una vez que creció la quebrada se inundaron las casas de sus vecinos y les tocó salir montaña arriba.

“Vivimos a orillas de la quebrada La Virgen y se corren a veces riesgos, por la mucha lluvia que cae, y la quebradita es de poquita agua, pero cuando llueve, crece demasiado. […] Aquí no ha venido ninguna autoridad a mirar y analizar los caños, las quebradas, las corrientes. […] Aquí vive mi mamá, una tía, mi familia, donde vivo yo y otras 60 familias”, relató Gilberto.

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La quebrada La Virgen, como la llaman algunos de los habitantes, ha crecido su caudal en estos meses de fuertes lluvias.

JOHN FREDY NAGLES SOTO

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