La bendición de la ‘subienda’: Honda disfruta del aumento de peces en el río Magdalena

Crédito: Hélmer Parra / El Nuevo Día.
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En los meses de enero y febrero llega la famosa subienda, en donde la población de peces se multiplica y esto atrae a cientos de personas de municipios vecinos.
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Culturalmente, la subienda es también parte de la historia de la región. La pesca, en muchas familias, es casi una obligación y, cuando llega la bonanza, las plazas y mercados de los municipios vecinos se desbordan de yuntas: nicuro, bocachico, capaz, bagre y cuchos.

Incluso, por las mismas propiedades del pescado, se dice que en noviembre nacen los ‘hijos de la subienda’.

 

Motor económico

La ‘subienda’ es también un impulsor de la economía de Honda. Algunas personas viajan por estas épocas, no a pescar, sino a vivir la cultura de florecimiento que se siente.

Otros van porque la gastronomía también crece. Los restaurantes que rodean los sitios de pescar tienen la mayor cantidad de clientes de todo el año, pues comer pescado al borde del río Magdalena, mientras los pescadores lanzan sus atarrayas y las canoas van y vienen, es una de las experiencias más tradicionales de Honda.

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No es igual que antes

Pese a este aumento del pescado, algunos pescadores dicen que no es igual que antes, que los peces ya no bajan en el mismo volumen de hace unos años.

“La situación es difícil, las antiguas subiendas se demoraban hasta marzo y podía haber pescado en abril, pero desde hace unos 15 años llegaba pescado terminando diciembre, empezando enero hasta febrero. Y ya en este mes realmente es muy poco lo que queda”, contó Raúl Rondón representante de la Asociación de Pescadores Independientes.

 

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CAMILO JIMÉNEZ

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