164 años de Fresno

Crédito: Jorge Cuéllar / El Nuevo Día.
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El 31 de octubre de 1857 el gobierno central erigió como aldea a Fresno. Desde entonces, se toma este día para celebrar los cumpleaños de un municipio con una pujanza agrícola en crecimiento.
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Desde 1850 se asentaron los primeros pobladores en lo que se convertiría Fresno. Un grupo variopinto de colonos paisas inició la fundación de un poblado, al cual llamaron ‘Mosquesa’ en honor al expresidente Tomás Cipriano de Mosquera y a Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue paso obligado hacia las minas de Mariquita y Falan, entre ellas las reconocidas ‘Anserma’ y ‘Supía’.

Para obtener la adjudicación de los terrenos, los primeros colonos, en su gran mayoría provenientes de Antioquia le pidieron intervención al coronel Anselmo Pineda, el cual había recibido los terrenos que luego sería Palocabildo en compensación a los servicios prestados.

Se comprobó el avecindamiento de más de 200 personas cerca al Páramo de Herveo. Así, les fueron concedidos en 1857 aproximadamente 7.680 hectáreas de terrenos baldíos. La Resolución fue confirmada el 27 de octubre de 1858.

Tiempo después la aldea cambió su nombre por el de Fresno en conmemoración a uno de los árboles más comunes de la zona.

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Una herencia paisa

Aunque, según Roberto Velandia, miembro de la Academia Colombiana de Historia, no hay una fecha exacta de su fundación pues no hubo un acta oficial, lo que sí es claro es que la influencia paisa llegó a este territorio atraídos por los grandes bosques maderables, las minas y el clima fresco.

En ese contexto, los antioqueños se desplazaron por diversas zonas con espíritu de exploradores: “Buscadores de oro abrían y surcaban caminos a lo largo y ancho de las cordilleras Central y Occidental y armados del hacha fundadora e impulsados por un espíritu enérgico y constructor las colonizaron e iban fundando poblaciones”, según lo dicho por Roberto Velandia. Así, los colonizadores antioqueños abrieron trochas y llenaron de personas poblados del norte del Tolima y Caldas. Tan grande es esa huella en Fresno que en su himno quedó el orgullo que sienten por su ‘casta arriera’. En su plaza central no hay una estatua a algún colonizado o a un prócer de la Independencia, sino un homenaje a un arriero y a su mula.

Su acento, en general, tiene la pronunciación y entonación propia de los paisas, aunque el voseo es menos común.

 

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CAMILO JIMÉNEZ.

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