Poder sí, equilibrio no

Uno de los retos que el gobierno afrontará en este primer semestre del año, tiene que ver con la reforma que ha sido bautizada como “equilibrio de poderes”. Superados los primeros cuatro debates en la pasada legislatura, es un hecho que la batalla ya está perdida en varios frentes y que lo que le resta al Ministro del Interior es intentar atajar todos los micos que querrán meterle en los próximo cuatro debates que le esperan al proyecto.

equilibrio se vio más bien poco en la pasada vuelta legislativa y en cambio sobraron las demostraciones de poder de quienes se empeñan en salvaguardar el perverso statu quo.

Entre la abusiva intervención del fiscal y de los barones electorales, hoy es posible decir que lo aprobado en el Congreso terminó cambiándolo todo para que en realidad no cambie nada.

Es lo que está pasando con el dichoso tribunal de aforados. Ese nuevo órgano que se pretende crear solamente tendrá funciones de investigación, luego si decide acusar a un ‘aforado’, deberá enviarlo a la Cámara de Representantes, de allí si se resuelve acusar al sindicado, remitirlo al Senado y esta corporación se encargará luego de definir si el acusado pierde o no su fuero y en caso tal de que ocurra lo segundo, será la Corte Suprema la que finalmente lo juzgue.

Con tanta vuelta, lo que acabará ocurriendo es lo mismo que ahora pasa en la Comisión de Acusaciones: que todos esos magistrados, contralor y fiscal quedarán siempre impunes en sus fechorías.

Lo más grave es que, según algunos cálculos, esta nueva estructura le costaría al país unos 10 mil millones de pesos, tirados a la basura porque de fondo no se está resolviendo nada.

Ni qué decir de la lista cerrada. Tomen nota: esa iniciativa que por ahora va en que se implementará desde el año 2022, terminará hundida y seguiremos eligiendo personas y no partidos sólidos y serios, con lo cual la democracia tampoco ganará nada.

Esta reforma no traerá equilibrio en los poderes. El gobierno ha debido concentrarse sólo en la eliminación de toda reelección. Lo demás, creará meras expectativas.

Cambiarán de nombre algunas cosas pero todo seguirá igual o peor. El 2015 no traerá entonces buenas noticias en materia política y tampoco en materia de justicia. Grave cosa.

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