La doble derrota de la razón “europea”

En los hornos crematorios de Auschwitz se fue quemando lentamente la razón.

Ahí agonizaba la modernidad que se había dado un largo trazado desde el Renacimiento, pasando por la Ilustración y la Revolución Francesa. La razón era el ser absoluto, la verdad verdadera fuera de la cual no había salvación. Todo eso se vino a pique, o como decía Marshall Berman: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.

Europa vivió dos guerras mundiales que la dejaron en rines, pero con la ayuda de Estados Unidos, mediante el plan Marshall tuvo una gran recuperación hasta llegar a recobrar la lucidez y embarcarse luego en la construcción de la nueva Europa, tanto para alcanzar un mayor bienestar como para afianzar la paz. Ahí tal vez entraría a figurar el pensamiento de Habermas, quien sostiene que la modernidad no se ha acabado, que todavía le falta cuajar y su teoría de la comunicación va en esa dirección, en la búsqueda de recobrar la razón a través de la comunicación.

Los países europeos empezaron a experimentar un crecimiento que no tenía antecedentes, se creó el euro, las autopistas se abrieron en todos los frentes de la construcción. España anunciaba a todo timbal la superación de la época franquista para instaurar una economía de libertad y bienestar que le daba a cuanto español tropezase en el mundo la oportunidad de lograr su jubilación. Lo mismo ocurrió con Grecia, Francia, Alemania, Portugal e Italia.

El sueño europeo se había cumplido como por ensalmo, puesto que la clase media adquirió, además de casa, otras propiedades y siguió consumiendo sin que se notara un decaimiento en la economía. Los países llegaron a sentirse tan prósperos que tiraban la casa por la ventana para luego entrar en calamidades y, por último, en la quiebra. Y vino el efecto dominó y Grecia, España y Portugal, empezaron a resentirse de tanto consumismo, hasta cuando la economía explotó.

La señora Merkel y Alemania, con la experiencia que le daban los años malos de las guerras, decretaron a Europa la austeridad para tratar de salir de la quiebra. Europa entonces vino a experimentar una nueva derrota de la razón, en este caso de la razón económica. Por eso el Nobel Paul Krugman expresaba: “En los años que han transcurrido desde que empezó la crisis del euro, la lucidez ha escaseado”. Y ahora, Grecia y España tratan de latinoamericanizarse inspirándose en el modelo del socialismo del siglo XXI de Chávez.

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