La fatiga del metal

18 Oct 2019 - 3:01am

La fatiga del metal

Publicada por
LUIS FERNANDO GARIBELLO P.
Autor:

Nada más peligroso que un gobernante rodeado, azuzado, perseguido. Por estos días Trump está sobrecargado de trabajo, de mal genio y no confía en nadie, no atiende recomendaciones de nadie y hace lo que quiere, insumos para un desastre global. En la cena ofrecida por el escritor William Styron en agosto de 1995, Gabriel García Márquez quien escribió esa maravillosa crónica de la cual tomé el nombre del artículo de hoy, describió al detalle lo que parecía una velada perfecta donde empezaron discutiendo cuáles eran los méritos que tenía Miami postulada por Clinton para realizar la cumbre de las Américas.

A partir de ese momento la reunión dio un paseo genial por los gustos sobre el cine y la literatura que tenía cada convidado hasta que Carlos Fuentes otro invitado de lujo, dio un giro brutal cuando le preguntó a Clinton a quien consideraba su principal enemigo, la respuesta fue radical: “Mi único enemigo es el fundamentalismo religioso de derecha”, la cena terminó a los pocos minutos de esta frase y al filo de la media noche. Luego de este episodio, Clinton vivió momentos mucho menos tranquilos: el episodio con Mónica Lewinsky y la persecución atroz del fiscal puritano Kenneth Starr lo volvió algo menos que un convicto enflaquecido e incierto dijo García Márquez, generándole tal nivel de estrés y fatiga que lo llevó a la locura de castigar a sangre y fuego a un enemigo inventado a cinco mil trescientas noventa y siete millas náuticas de la Casa Blanca solo para desviar la atención de su desgracia personal, acuñaría nuestro Nobel 82. Hoy la situación con Trump me parece conocida, pues el Presidente más poderoso del mundo está sufriendo un acorralamiento que lo está empujando más allá de los límites. El gatillo ya lo apretó! disparó su arma de destrucción masiva más peligrosa: El dólar! El peso colombiano se ha devaluado en más de un 35% perdiendo su poder adquisitivo como consecuencia principalmente de la “guerra económica” entre Estados Unidos y China y así, muchos estados en toda la tierra como es el caso reciente de un Ecuador dolarizado, pues los países en desarrollo piden prestado en dólares, tienen reservas en dólares, compran materias primas en dólares, es lo único cierto por años desde que el acuerdo de Bretton Woods, proclamó a EE.UU. líder del mundo, a su moneda de referencia mundial y sus instituciones las prestamistas del dinero que los países en problemas pidieran prestado por supuesto con algunas condiciones.

Tal paranoia, está llevando a Trump a inventar enemigos como Joe Biden y su hijo como se está descubriendo en un entramado de llamadas y mensajes a Presidentes aliados, buscando quien le pone la cáscara, a dejar solo al peligroso Presidente Turco en la ya por sí volátil y compleja zona euro asiática para que persiguiera a los Kurdos en Siria provocando tal revuelo que podría eventualmente, causar una guerra de dimensiones incalculables. Me preocupa que en medio de esa presión generada por la campaña reeleccionista, termine el mandatario usando no solo su poder económico sino el militar contra algún enemigo débil y vulnerable.

A China ya lo tiene apretado como ha querido, no creo que sea Irán por la importancia que tiene en el transporte de petróleo, con Rusia son amigos. Pero, qué países pueden terminar por ser víctimas; ¿Venezuela? Imposible, ya está claro que Suramérica no importa, ni quita ni pone, además los rusos aun cuando “están” con la Venezuela de Cuba al igual que China, solo les importa defender la deuda infinita que Maduro aumentó a cambio de que los perros ladren a quien se arrime a sus predios. Así las cosas, es probable que todos pierdan, pues a pesar de que algunos países ya no aceptan el dólar como moneda de cambio y trabajan con el euro, esto hace que hasta el mismo EE.UU. termine pegándose un tiro en el pie, lo que pondría a un Donald Trump, aún más volátil y peligroso para el mundo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.