Realidades paralelas

Ha terminado un inesperadamente trémulo año y no paran de llegar las buenas noticias para el sector editorial de España. Primero, el gremio en pleno presenció la oportuna resurrección del libro de bolsillo, formato que cerró un magnífico 2021 con un incremento del 20 % en sus ventas y se consolidó como la alternativa preferida de bajo costo para la masificación de la lectura. Luego, y como si lo anterior no fuera ya suficiente motivo para creer en la recuperación de esta industria, pocos días después se anunciaría la guinda del pastel que dejaría muy alto el listón para 2022: con un astronómico aumento del 25 %, la venta de libros registraría los mejores números de la última década.

El nobel que casi fue

Cuando abrí la carta de la Corte del Distrito Sur de Ohio que encontré en mi buzón me sentí francamente perplejo. La famosa decisión que hace un par de semanas se anunció como la gran revolución del derecho animal por, supuestamente, haber concedido la calidad de “personas jurídicas” a los hipopótamos de Pablo Escobar, y que mi curiosidad académica obligó a cruzar el Atlántico desde un juzgado en Cincinnati hasta mi cocina, era una página con diez líneas a doble espacio. Diez líneas que, tras entregarme a su análisis, me hicieron llegar a una polémica conclusión: la interpretación legal de dicho documento que fue replicada por la prensa mundial es errada o, cuando menos, profundamente cuestionable.

Universo Shakesperiano

Nunca había hecho fila para entrar en una librería y de todas las veces en las que he perdido tiempo esperando de pie a las puertas de algún lugar, puedo decir que esta es tal vez una de las ocasiones en las que lo haya hecho más gustosamente. Aunque el aire frío que provenía del Sena se ensañaba con nuestras células, tras apenas encontrar resistencia en los escasos árboles de la Plaza René Viviani, estar allí a la intemperie en la Rue de la Bûcherie a pocos pasos de la entrada de Shakespeare & Co., posiblemente la librería independiente más célebre del planeta y por donde en vida deambularon las principales figuras de la “Generación Perdida” del 20, hacía que hasta la hipotermia valiera la pena.

Letras con olor a café

Desde hace un par de semanas las vitrinas de L’Ecume des Pages, al igual que las de todas las demás librerías de París, destellan purpurina buscando los ojos esquivos de los transeúntes por cuenta del lanzamiento de “Chevreuse”, la última novela de Patrick Modiano, ganador del Nobel de Literatura 2014, la cual llegó este mes a las estanterías francesas de la mano de la siempre sobria editorial Gallimard y rápidamente se ubicó en la cima de los escalafones de lo más vendido.

Rescatando a Hemingway

“Quiero escribir una columna sobre Hemingway…” -le dije el otro día a mi novia mientras alistábamos al perro para salir de paseo- “…pero primero quiero leer algo más de él”. Su figura, aunque épica, nunca me había generado especial interés y, por ello, mi único acercamiento hasta entonces había sido aquella tarde en que saliendo de mi universidad pasé por la librería de siempre y me enamoré a primera vista de la portada vintage de la edición de bolsillo de “Por Quién Doblan Las Campanas”: tres antiguos aviones de combate que bajaban en picado diagonal con la estética característica de la propaganda de la Segunda Guerra Mundial.

Todos nos equivocamos

La fila era kilométrica, avanzaba con parsimonia reptiliana y se enroscaba sobre sí misma a lo largo de los laterales enrejados del Parque de El Retiro. La expectación por el regreso de la Feria del Libro de Madrid tras dos años y medio era total y a Colombia se le concedió el honor de ser el primer país invitado de la nueva normalidad, una responsabilidad cuya magnitud, tristemente, no logramos entender y para la que no estuvimos a la altura. España solo nos pedía una cosa: mostrar lo mejor de nuestra literatura y ayudarles a organizar un evento que, aprovechando la significativa presencia de residentes colombianos, buscaba impulsar las deprimidas ventas de un sector tan golpeado por la pandemia como lo es la cultura. En lugar de ello, dimos un espectáculo que algunos medios ya etiquetan como “circo político” y “torpedeo”.

El sutil encanto de las notas al pie

Recuerdo que hace muchos años, durante alguna de mis madrugadas sonámbulas en la universidad, el profesor cualquier-nombre-y-apellido que dictaba la asignatura de derecho-de-lo-que-sea le tendió una trampa colectiva a mi clase con un intempestivo quiz de control de lectura sobre el texto de turno que debíamos estudiar.

En defensa del best-seller

No por pocas razones, y la mayoría de las veces con motivos bastantes fundados, a la expresión best-seller se le ha mirado con suspicacia en el mundo editorial. Y es que es una verdad tan irrefutable como la gravedad que el volumen de ventas de un libro no necesariamente guarda una relación directamente proporcional con la calidad del mismo. Triste es ver que muchas joyas literarias libran auténticas batallas comerciales por conseguir siquiera cubrir sus propios costos de impresión mientras títulos sensacionalistas con el éxito asegurado se escriben con tal apremio y se editan de forma tan descuidada que cuando inundan las estanterías dan la impresión de ser borradores avanzados y no ediciones finales. 

Jaque editorial

Durante años, las tardes de los martes y jueves siempre tenían ese toque ceremonial en la biblioteca de mi colegio.

Ojito con Colson

Su larga cabellera entrelazada en rastas que le caen hasta más abajo de los hombros y su intermitente barba de candado, que algunos días aparece en las fotos y otros no, bien podrían hacerlo pasar fácilmente por un productor musical de reggae jamaiquino, pero que su desenfadada apariencia no les engañe: se llama Colson Whitehead, es más neoyorquino que un bagel con tinto a media mañana y, si todo sale como debería salir, en algún octubre de los próximos 30 años ganará el Premio Nobel de Literatura.