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¿El poder para qué?

“¿Y entonces para qué conseguimos todo esto si no es pa’ chicanear?”, respondió Jenny Ambuila a los reproches de su madre por sus posts en su nuevo Lamborghini (luciendo joyas Cartier y vistiendo prendas Versace), que los pusieron en la mira de las autoridades.
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La chica descrestaba a sus amigas de las barriadas de Buenaventura, donde su padre, un oscuro funcionario de la Dian, delinquía. El hombre terminó extraditado por lavado de activos. 

Chicanean también los nuevos ricos del poder. El 27 de abril el Contralor radicó un proyecto para “fortalecer las Contralorías Regionales” a un costo anual de $250 mil millones (adicionales a los $300 mil millones del Acto Legislativo 04 de 2019).  El 5 de mayo el renunciado viceministro de Hacienda avaló ante el Congreso el proyecto que incrementa el presupuesto de la Procuraduría en $200 mil millones. Una orgía de despilfarros para neutralizar los organismos de control. En efecto, los tres alegres compadres salieron a advertir que defenderán las instituciones hasta las últimas consecuencias. El problema es que muchos entienden por ellas el estatus quo de privilegios, corrupción e impunidad. Esa manguala que Álvaro Gómez denominó “el régimen”.

Francisco Maltés, vocero del paro, come callado. Llenarán sus alforjas con el reforzamiento de las burocracias públicas agremiadas en la CUT: 450 funcionarios más para la Procuraduría; 250 más para la Registraduría, 709 nombrados en marzo 2020 para la Contraloría General y otro tanto para las regionales. El proyecto de Margarita Cabello tiene mensaje de urgencia de Duque. La burbuja de privilegios en la que vive nuestra clase política y sindical es una afrenta al pueblo, que ha puesto en vilo no solo la legitimidad del gobierno sino a una democracia que hace gala de sus desvergüenzas. 

Entretanto, las exportaciones de aguacate se pudren, las de café llevan un mes paralizadas, los precios de la carne se triplican, frutas y verduras no pueden salir del campo; 15 millones de aves serán sacrificadas por falta de alimentos importados (82% de 7 millones de toneladas de maíz provienen del extranjero). Pero cuando Caracol TV indagó a Alejandro Gaviria (gurú de la autoayuda universitaria) sobre la fórmula para atacar el hambre y desactivar la bomba social, sacudió su flequillo rebelde, se llevó el índice derecho a la barbilla, descartó mentalmente la reforma rural integral y recetó una Reforma Tributaria seguida de otra Pensional. ¡Gran olfato político el de los economistas uniandinos, deberíamos exportarlos a Venezuela!

Las ciudades padecen destrucción y saqueo. Fletados malandrines atacan grandes superficies, arrasan comercios e incendian buses. El lunes, en Soacha, un piquete bloqueaba la Autopista Sur; desviamos hacia Mosquera cuando en una de las salidas atravesaron un neumático en llamas. Un combo munido de garrotes, puñales y piedras seleccionaba a quién pedirle cartera, celular o billetera. Al que se negara a “negociar” le rompían el parabrisas y la cara. 

¿Se acabará el país antes de que el gobierno entienda que gobernar no consiste en exigir honores, repartir ministerios y agrandar las nóminas oficiales? ¿Será mucho pedir que presidente, alcaldes y gobernadores cumplan sus funciones constitucionales, garantizando nuestros derechos a la paz, el trabajo y la locomoción, dando ejemplo de compromiso con el pueblo, decencia y austeridad?

Saldré a marchar con mi camiseta blanca en solidaridad con esa mayoría de colombianos trabajadores que injustamente paga los platos rotos.  ¡No más bloqueos!

GUILLERMO HINESTROSA

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