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Se buscan mujeres

Los cambios culturales son lentos y a veces imperceptibles. Ahora mismo, estamos inmersos en el tránsito de la sociedad patriarcal hacia una sociedad más igualitaria en términos de género. Está quedando atrás la época en la que el poder político, económico y social lo ejercía de manera casi monopólica el hombre. Y es importante que esto suceda, no solo por razones de justicia y equidad, sino porque nos permitirá tener un mundo mejor.
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Las mujeres y los hombres tienen sensibilidades diferentes y complementarias, se necesitan mutuamente. Hay quienes no comparten esta visión y piensan que solo sirve para reforzar estereotipos sexistas, como le dijeron al psicólogo John Gray cuando publicó su célebre libro, Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. Hace unos años, un estudio mundial sobre el homicidio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estableció que cerca del 95% de los homicidas en el mundo son hombres.

El dato es desafiante y podría inducirnos a pensar que el problema está en el cromosoma ye, pero es posible que la biología no tenga ninguna relación con esto y que las causas sean de tipo político, la raíz del mal podría estar en el propio modelo de organización sociocultural basado en la dominación y en la prevalencia del hombre, en el machismo. Sea como sea, ponerle fin al patriarcado es una demanda que está en las nuevas generaciones, necesitamos más mujeres participando en la vida política, esta importante actividad se la han apropiado los hombres que controlan el poder, de allí el bajo porcentaje de participación femenina en el Congreso (19,7%), en las gobernaciones (15,6%), en las alcaldías (12,2%), en las asambleas (16,7%) y en los concejos municipales (16,6%).

Las anteriores cifras denotan una injusticia terrible, pues el electorado femenino es el 52% del total. Las elecciones de marzo próximo tendrán una novedosa particularidad, en las listas para Congreso deberán observarse los principios de paridad y alternancia si entra en vigencia el nuevo código electoral. En consecuencia, tendremos más senadoras y más representantes a la cámara, y esto deberá contribuir a que se cierren las brechas de género en los diferentes campos. El solo hecho de ser mujer, per sé, no garantiza el desmonte del patriarcado, por supuesto, hay machismo no solo en los hombres, pero el país requiere nuevos liderazgos, con una concepción política que le marque fronteras al caudillismo y al cacicazgo, que tantos males le han infligido a Colombia, y las mujeres pueden aportar muchísimo a ese propósito.

Se requiere efecto contraste, otra manera de vivir y sentir la política, no ‘reinitas’, ni rellenos por cumplir. Mujeres que contribuyan a cambiar este país y quieran construir una nueva sociedad, sin apego patológico al poder. El planeta actual es una hechura de hombres. Solo un 6% de estados tienen a una mujer como jefa de Estado y un 7% presidiendo gobierno; de 193 países, apenas 22 mujeres ocupan una de esas dos funciones. Ahora bien, no creo que sea casualidad que Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega, gobernadas por mujeres, encabecen los listados de países con mayor desarrollo humano, sean los más pacíficos y también los de más altos estándares ambientales. Las mujeres al poder. ¿Será en Colombia una utopía? Se buscan mujeres, que quede claro.

GUILLERMO PÉREZ

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