El San Juan y la “nueva normalidad”

Existe gran incertidumbre sobre todo lo que nos está aportando la pandemia producida por el Covid 19. La inquietud, es la misma para los tolimenses, los colombianos y el mundo entero. Unos reconocen el desasosiego, y otros se hacen los profetas del nuevo orden, lanzando ideas refritas a diestra y siniestra. Nadie sabe para dónde vamos. Mientras unos hablan de una reingeniería en la sociedad, los más “avezados” proponen cosas que, ni ellos mismos se creen.
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De un momento para otro, nos paran la fiestica con la que nacimos, crecimos y nos desarrollamos. La “víspera” de San Juan la vamos a ver virtual, a través de los ordenadores y, remontando la mente a nuestros pueblos de origen. Recordando los desfiles con las reinas, los matachines, los chichimocos, los paseos de olla a orillas del Saldaña, del Ambeima o del Cucuana e, incluso, recreando mentalmente la quebrada de Paipa, la de Chiparco o, la de Gualanday. El aturdimiento que producirán las redes, en las que, el que hable más fuerte o sea el más vistoso, es el que tendrá más visitas. De pronto, también la sintonía de alguna que otra emisora (con verdaderos periodistas, no con locutores ) nos aportará más al recuerdo de don Arnulfo Sánchez  López y, sus magníficas transmisiones del  Reinado del Folclor que alegraba esta época sanjuanera.

Lo que se ha definido como la “Nueva normalidad”, no es más que el cambio de nuestro estilo de vida, que a través de esta pandemia nos ha mostrado lo asombroso que ha sido asimilar esta situación. El físico y filósofo de la ciencia, el galo Étienne Klein, en reciente entrevista a medios franceses, afirmaba que “Como casi todos los demás, nunca esperé vivir en una situación así. Una asombrosa mezcla de hiperconectividad digital y aislamiento social, carrera contra el reloj y aparente calma, tranquilidad en las calles y emergencia absoluta en los hospitales”.

Quedaron atrás -esperemos que, no por mucho tiempo- los “Guermantes” de Proust que tanto gustan en las tertulias a algunos tolimenses y, las “vaca-locas” que, con sus cuernos de bengala, distraían las noches jaraneras de los campesinos de nuestro Tolima.

Con fármaco, con vacuna, o con los dos, lo normal en la pos-pandemia, va a ser distinto a lo que existía antes de la masificación de la peste. Lo que se desconoce, es la capacidad de asimilar la “nueva normalidad”, con una ciencia en el “ojo del huracán”. De allí lo importante, es, como dice Klein, dejar de lado lo que ha definido como “populismo científico”, mejor dicho, “hacer uso de argumentos de sentido común, para desafiar los resultados de la ciencia, como si la ciencia fuera una opinión entre muchas. Considero que, todas las personas tienen derecho a hacer preguntas, a hacerse preguntas, expresar opiniones. Pero, tener una opinión, no es lo mismo que saber la verdad”.

Y… ¿la corrupción, dónde quedará? ¿Se tornará “institución”? ¿Cambiará de nombre? ¿La ética, la razón y la justicia pasarán a la Historia? Tal parece que, en el Tolima, algunos medios de comunicación, ya tienen resueltas las preguntas. Entretanto: ¡ÍÍÍÍÍÍ, San Juan! ¡Qué viva la fiesta!

HUGO PATARROYO MURILLO

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