¿Con qué “Autoridad Moral”?

La anterior, fue una frase que se utilizó durante mucho tiempo y, que, como todo lo bueno, se fue “diluyendo” y se terminó perdiendo en las penumbras de la actual sociedad. Igual le pasó a la ética, a los llamados “principios” y al respeto por los demás. Ésa frase quería decir, ni más ni menos que, la persona que “sentaba cátedra” sobre algo, debía ser no solamente conocedora del tema, sino también transparente, impoluta, diamantina. Mejor dicho, ser poseedora de la famosa “Autoridad Moral”. Y… por el contrario, cuando el individuo no poseía ese tipo de autoridad, era porque su comportamiento se clasificaba como contaminado, corrupto, deshonesto, así fuera conocedor del asunto a discutir. Siempre afloraba el cuestionamiento: ¿la persona tiene o no, “Autoridad Moral”, para proponer tal o cual cosa?

El Tolima, entre Voltaire y Maquiavelo

Tal parece que, estos dos escritores y filósofos, son los ídolos de la élite política en nuestro Departamento. De pronto, hasta sin saberlo. Lo cierto es que, tanto el francés como el italiano, tienen en nuestro Tolima, aventajados alumnos que, interpretan a cabalidad sus postulados.

La vigencia de Álvaro Gómez Hurtado

Cada vez que los colombianos buscan sitio para cuestionar “el establecimiento”, abrevan en la cascada intelectual de Álvaro Gómez Hurtado. Ahí, en ése pensamiento y en ésa interpretación de lo nuestro, es donde se encuentran muchas de las soluciones a las cíclicas crisis, por las que en espiral ascendente, transita nuestro país. Es increíble que, como ya se sabe, es el único al que verdaderamente los colombianos le “quedaron debiendo la Presidencia de la República”. Y todo, por el espectro de su padre, el polémico Laureano Gómez Castro.

El verdadero “crimen de Ataco”

Con gran estupor leí, hace algunas semanas un artículo titulado “El crimen de Ataco”, firmado por el exgobernador Óscar Barreto Quiroga, a quien dicho sea de paso, admiro, aprecio y hasta cariño le tengo.

Las vacunas y la geopolítica

Es poco lo que se conoce acerca de lo importante que ha sido el tema de la ciencia en el desarrollo de los pueblos. Son contados los países que han hecho suya la investigación científica a través de la historia, y son esos territorios precisamente los que hoy en día se encuentran arriba en el concierto mundial. “Son los que mandan”.

Por ahí, no es la cosa…

Cuando todo el mundo espera conceptos “fuera de serie”, teorías sofisticadas, novedosas, claras y audaces, sobre lo que debe ser nuestro país, no falta quién, interpretando una mala definición de una teoría política, sale con unos cuentos, “todos raros”, copiados de las épocas en que las hipótesis extremistas hacían carrera en la sociedad moderna.

¡Bajar los estratos, ya!

Mejor dicho, que el que esté ubicado en estrato 5, baje al 4, el de 4 al 3, el 3 al 2 y así sucesivamente. No se requiere ser “máster” en la materia, ni manejar curvas, proyecciones, o cuadros, para entender que lo que más afecta el bolsillo de los ciudadanos, ya sea ibaguereños, espinalunos o atacunos, es el pago de los servicios públicos. Y… como todo el mundo sabe, éstos y otras cositas como el internet, el gas domiciliario y alguno que otro servicio, fundamentan sus tarifas en el estrato al que pertenece el usuario.

El San Juan y la “nueva normalidad”

Existe gran incertidumbre sobre todo lo que nos está aportando la pandemia producida por el Covid 19. La inquietud, es la misma para los tolimenses, los colombianos y el mundo entero. Unos reconocen el desasosiego, y otros se hacen los profetas del nuevo orden, lanzando ideas refritas a diestra y siniestra. Nadie sabe para dónde vamos. Mientras unos hablan de una reingeniería en la sociedad, los más “avezados” proponen cosas que, ni ellos mismos se creen.

¡Ni por chiste!

No se sabe si fue a propósito que “se hicieron los locos”, con el tema de las amenazas al Concejal Rubén Darío Correa pero, los enmermelados medios del Tolima no le prestaron la atención debida, a un tema tan delicado como los intentos de intimidación al edil municipal y a su familia , en Ibagué.

Pájaros de mal agüero

Colombia es, sin lugar a dudas, el país de los sobresaltos. Aquí casi nada se puede prever, proyectar y/o planificar.