¿Revive el Liberalismo Tolimense?

Lo que mucha gente no recuerda, es que en Colombia, las ideas progresistas que para la época eran exóticamente  democráticas fueron  esbozadas por pensadores tolimenses. Ésas reflexiones fueron las que en un momento dado ejercieron un papel protagónico en la construcción de la nacionalidad colombiana.
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En su orden: Domingo Caicedo y Sanz  de Santamaría, José María Melo y Ortíz, Manuel Murillo Toro, Miguel Abadía Méndez, Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía Olaya e incluso, los Generales Gabriel París Gordillo y Deogracias Fonseca Espinosa, desempeñaron funciones cruciales en un momento histórico de nuestro país. Todos ellos vieron la luz en lo que hoy es el Departamento del Tolima.

A mediados del siglo XX y, habiéndose superado el conflicto fratricida liberal-conservador, con las ideas del progresismo liberal tolimense, emergieron entre otros: Rafael Parga Cortés, Alfonso Palacio Rudas, Rafael Caicedo Espinosa, Darío Ortíz Vidales, Alfonso Uribe Badillo,  Luis Antonio “el mono” Alvarado Pantoja, Carlos Martínez Silva, Jairo Rivera Morales y Alberto Santofimio Botero, este último catalogado como el tolimense, que  en los últimos lustros, ha estado más cerca de ocupar la Presidencia de la República. Pero… muy curiosamente, se fueron consolidando en el Departamento, unos “gamonalatos” que no tenían ninguno de los atributos de sus predecesores.

Fue así, como las relaciones “clientelares” se afianzaron en el Tolima, se constituyó el pésimo ejemplo de las “famiempresas políticas” e incluso, el sistema costeño de la compra de votos, hizo su aparición en nuestra región. El Partido Conservador tolimense, con destacados pro-hombres, no fue ajeno al nuevo “modus operandi”. Se metió también “al baile”.  Recientemente, el zenit del Liberalismo Tolimense, llegó a vislumbrarse con Luis Carlos Delgado Peñón, quien se destacó por ser absolutamente transparente en el manejo gubernamental. Fue tan imparcial su administración que no tuvo inconveniente alguno en  entregar el “Palacio del Mango” a un opositor político, lo que le valió no pocas críticas, improperios y señalamientos del  “dueño del aviso” del Partido Liberal. 

Hoy en día,  tras el embate de un conservatismo que tiene a un gran “maestro de maestros”,  con “denominación de origen”, el Liberalismo se ve urgido de escoger en los próximos comicios un Representante a la Cámara de raigambre tolimense.  Una dirigencia poco amiga del cambio, “mandada a recoger”, con actitudes todo-poderosas que obligó a muchos liberales del Tolima,  a abrevar coyunturalmente en otras fuentes políticas. Son “caudillos” totalmente obcecados frente a los huracanes de metamorfosis que azotan  nuestro país. 

Por fortuna, hay aún dirigentes como el exdiputado Gentil Gómez Oliveros, quien teniendo como base,  un caudaloso respaldo en el Oriente del Tolima, lucha por todo el Departamento para no dejar caer esa bandera roja que tanto lustre dio a nuestra región.  Gómez Oliveros,  abogado de profesión y cafetero por convicción, se proyecta a ser el nuevo “timonel” del Liberalismo departamental. Con una sencillez espontánea, un sólido nivel académico y un vasto conocimiento de la problemática socio-económica del Tolima, Gentil Gómez ha logrado permear también, la conciencia de los habitantes del Sur y el Norte del Departamento. Entretanto, los conservadores, jugando a tres bandas, no saben si, les conviene más, dejar crecer al exalcalde de Melgar o, en su defecto, darle aún más oxigeno a su eterno contradictor: el señor “del perrero”, hoy también con canana, mejor dicho, provisto además, de “correa”.

HUGO PATARROYO MURILLO

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