Re-imaginar Ibagué, una tarea inacabada (1)

Un permanente desafío que tenemos los ibaguereños es mejorar nuestras condiciones de desarrollo, permanentemente nos estamos cuestionando por qué no somos capaces de superar estructuralmente nuestros problemas de ciudad.
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Nos mantenemos en una narrativa que asume que la ciudad está sobrediagnosticada, que a nuestros dirigentes les falta liderazgo, que ni siquiera tenemos claro cuál es nuestra vocación, por mencionar algunos ejemplos. Pasamos por alto los esfuerzos que se han hecho y damos vueltas como corcho en remolino intentando descubrir la solución a nuestros problemas. Nos afana ser una ciudad moderna, sostenible, competitiva y segura, sin tener claro a que se refieren esas categorías. Desafortunadamente, no concretamos las suficientes alianzas que potencien nuestras capacidades locales.   

En 2017, el programa de Ciudades Sostenibles y Competitivas de Findeter y El BID le brindó a Ibagué una asistencia técnica cuyo resultado fue tener una visión de largo plazo y un plan de acción e inversión como hoja de ruta para la planificación del territorio. Dicho esfuerzo se está perdiendo ya que es muy poco lo que se ha avanzado en la ejecución del plan de acción, entre otras cosas porque la actual administración municipal y muchos otros actores del desarrollo local no le ven al Plan mayor legitimidad porque sienten que los resultados de éste no son otra cosa que la puesta en escena de programas y proyectos de la administración de ese momento.

Ahora bien, no podemos quedarnos cruzados de manos. Con el ánimo de continuar con el proceso de re-imaginarnos a Ibagué y plantearnos un escenario posible de largo plazo podemos retomar las principales ideas que allí se plantearon. 

La visión de Ibagué, a 2037, planteada desde este programa, es que la ciudad musical se consolidará como el generador de bienes y servicios de alto valor agregado para la región, promoviendo las oportunidades económicas, sociales y culturales de su población, y posicionándose como nodo estratégico y de articulación territorial, por medio de la conservación de sus activos ambientales, el uso eficiente del suelo y el fortalecimiento institucional y participativo, que incentiven la inclusión e identidad ibaguereña y de su entorno. 

No hay duda que, como lo afirma el documento, “para alcanzar el fortalecimiento de las distintas dimensiones de desarrollo —ambiental, social y económica— es imprescindible el trabajo mancomunado entre sector privado, sector público, academia y sociedad civil”. Desafortunadamente frente a este desafío, a la fecha, es muy poco lo que se ha logrado.

Un tema crucial para alcanzar mayores niveles de desarrollo en las distintas dimensiones, y con el que podemos empezar, es el fortalecimiento institucional. Hoy se observa la necesidad de implementar medidas que permitan optimizar las rentas que se derivan de una adecuada gestión del territorio, como lo son los ingresos por concepto de Impuesto Predial, Impuesto de Industria y Comercio, Delineación Urbana y las contribuciones por Valorización y Plusvalía. Lograr superar este reto necesita una vez más de concretar un trabajo mancomunado entre los distintos sectores. 

 

JAIME EDUARDO REYES

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