¿Se iniciaron los tiempos “del centralismo democrático”?

No obstante ser originario de la ignota población de Ciénaga de Oro en el Sinú Medio del departamento de Córdoba y haber crecido en la provincia de Zipaquirá, el pequeño municipio de Cundinamarca de donde fue Personero y llegó a ser concejal entre los años de 1984 y 1986, ya dio antipáticas muestras de un híspido centralismo y de su radical desprecio por la periferia de la fría y mediterránea Bogotá, al haber dejado “plantados” a los alcaldes (¿órganos inferiores? ) provenientes de todo el país y no asistir a la reunión convocada por ellos en el Hotel Tequendama, para hablar sobre el Plan de Desarrollo, supuestamente por estar asistiendo a una sesión de empalme sobre seguridad, no obstante a haberles confirmado con antelación su presencia.
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Y es que la dichosa reunión con los mandatarios locales tenía la impronta de la urgencia, ya que había sido convocada en razón de los diversos problemas y necesidades que actualmente los aquejan, tanto a ellos como a sus jurisdicciones.

Ante lo cual, los diferentes alcaldes que asistieron al frustrado encuentro, se quejaron de la inasistencia del futuro mandatario colombiano y su falta de respeto para con ellos, puesto que “aspirábamos a la presencia del Presidente, dadas las muchas necesidades que nos agobian, y a más de ello el tiempo y los recursos que nos hizo perder”, como expresó la alcaldesa de Gambita, Santander; “se trata de una falta de respeto para quienes sacamos recursos propios, para venir a Bogotá y creíamos que íbamos a encontrar un diálogo, pero solo fuimos atendidos por un señor Prada y el exsenador y coordinador de empalme, Luis Fernando Velasco, en tanto la senadora del Pacto Histórico, Gloria Flórez, trataba de justificar lo sucedido en medio de rechiflas”, afirmó Jhon Jairo Uribe, alcalde de Remedios, Antioquia.

Una clara ratificación de que nuestro próximo mandatario, en cuanto izquierdista radical, está adscrito a aquel sistema organizacional del Estado cuyas decisiones tienen un solo punto de emisión, -su centro- y que generalmente obedecen al querer de una sola persona, -él-, o al grupúsculo de personas que lo acompañan con identidad de propósito y comunidad de meta política, que no es otra que el privilegio del referido “centro” donde en su pasado político, Petro fue Alcalde.

Lo que desde ya presagia, que el entrante mandatario adoptará un modelo de gobierno cuyas decisiones, a más de ser únicas, solo consultarán su conveniencia y la de la gélida capital, desde donde gobernará sin considerar los perjuicios que tales determinaciones puedan comportar para “la provincia” o haciendo abstracción de ellos.    

Una concepción política del Estado que entró en declive en el orbe entero, máxime en el siglo XXI, en tanto en cuanto afecta negativamente las necesidades básicas insatisfechas de las periferias regionales, las cuales generalmente carecen de la necesaria autosuficiencia de recursos, tanto materiales como humanos para garantizar su normal desenvolvimiento.

En contradicción con la urgencia de procurar y obtener el verdadero equilibrio territorial que predica la Carta Constitucional de 1991 y como lo demandan los tiempos que corren.

MANUEL JOSÉ ÁLVAREZ DIDYME-DÔME

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