Una misión muy pertinente

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El principal reto planteado desde la Misión para la transformación del Campo es la necesidad que tiene Colombia de volcar todos sus esfuerzos hacia las zonas rurales con el fin de disminuir las causas que originan los problemas estructurales del mundo rural de nuestro país. El Objetivo es garantizar oportunidades económicas y derechos económicos, sociales y culturales a los habitantes rurales para que tengan la opción de vivir la vida digna que quieran y valoren.

El informe presentado por la Misión aborda con acierto que una de las causas del subdesarrollo rural es el fracaso de la descentralización en tres dimensiones en particular; vías terciarias, asistencia técnica, y vivienda de interés social rural. La explicación dada desde la misión es que los entes locales no cumplieron su papel de generar recursos propios para financiar estas dimensiones, así como la limitación que tiene el sistema general de participaciones para invertir en estas actividades. En estas dimensiones el Tolima tiene mucho por hacer si desea superar los altos niveles de desigualdad, pobreza y baja competitividad en el campo.

La estrategia planteada por la misión establece que se debe formular políticas de Estado que promueva un desarrollo integral construido desde el territorio con una mirada del área rural que trascienda lo agropecuario.

Dicha estrategia deberá abarcar cinco áreas: El cierre del déficit y las brechas sociales, y la dotación consecuente de los bienes de interés social (alimentación, educación, salud, protección social, vivienda, agua y saneamiento), con un enfoque de derechos; Una estrategia ambiciosa de inclusión productiva, que permita que los pequeños productores y los trabajadores del campo accedan a recursos productivos, se integren a lo largo de toda la cadena de producción y comercialización y perciban ingresos remunerativos; El desarrollo de una ruralidad competitiva, con énfasis en el sector agropecuario, basado fundamentalmente en la provisión adecuada de bienes públicos (innovación, ciencia y tecnología; infraestructura de transporte, energía y TIC; adecuación de tierras; protección de los derechos de propiedad; información sobre mercados; seguridad y justicia) y en un ambiente macroeconómico y financiero adecuado; Un desarrollo ambientalmente sostenible, que busque mantener e incluso mejorar el patrimonio del país en materia de aguas, suelos, biodiversidad y riqueza forestal al tiempo que gestiona el cambio climático y aborda los problemas de salud ambiental; Y una reforma institucional profunda, que abarque no solo a las instituciones públicas en todos los niveles, sino también al fortalecimiento de la sociedad civil y de su participación en la formulación e instrumentación de las políticas y programas de desarrollo rural.

Como quiera que la Misión plantea que debe darse especial atención al fortalecimiento de los departamentos y municipios para lograr una adecuada ejecución a nivel local y un enlace efectivo entre la Nación y los territorios, es fundamental dotar de más capacidades a las secretarías de agricultura y desarrollo rural, no sólo técnicas, sino también presupuestales.

En nuestro Departamento se necesita una reorganización de las funciones y responsabilidades de la Secretaría, entendiendo la ruralidad tolimense como un sistema complejo que atiende un mundo más amplio al eminentemente agropecuario.

Credito
JAIME EDUARDO REYES

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