Veinticinco años buscando la paz

Jaime Eduardo Reyes

Cómo pasa el tiempo, se escucha muchas veces decir cuando parece que fue solo ayer cuando ocurrió algo, lo escribo porque parece que fue ayer cuando en Colombia se promulgó una nueva Constitución Política, y aunque parece ayer, nuestra Constitución cumple solamente 25 años de vida.

Algunos editoriales y algunas referencias se han hecho por estos días, parece de esos cumpleaños que no se celebran como se debiera porque las ocupaciones son tantas y los afanes apremian.

Desde esta columna celebro un aniversario más de nuestra Constitución Política, la que llamamos del 91, como si aun estuviera vigente la otra, la de 1886. A veces pienso que muchos en la caverna en nuestro país creen que aun viven bajo ese formato, pienso que quisieran llevarnos allá de nuevo.

Parece que fue ayer cuando mi generación estaba en los claustros universitarios debatiendo el futuro del país, cuando los padres de esta nueva era de la república debatían sobre la tutela, el Banco de la República, la Corte Constitucional, las minorías étnicas, los derechos ambientales, la extradición y la paz. Sí la paz, esa de la que también se habla hoy.

Y como en todo cumpleaños debe haber un regalo, hace unos días, sin proponérmelo, llegó a mis manos un libro que ya nadie quería leer, estaba sobre una mesa que dispone la biblioteca de la Universidad de Ibagué para colocar aquellos libros que cumplieron su vida útil (como si la tuvieran) por si a alguien le pudiera interesar. El libro, “Desde la ultima fila”, escrito por Misael Pastrana Borrero, el último expresidente del Frente Nacional.

Me di como regalo leerlo en estos días de puente festivo, y me encontré en las palabras del líder del social conservatismo algunos párrafos sobre su anhelo por la paz en Colombia, mi regalo de cumpleaños será reescribir algunas de sus frases con la esperanza de que las nuevas generaciones reconozcan en la paz un anhelo de siempre.

“Nuestro mandato es con la paz, por la paz, para la paz, en nuestras manos podría estar esa posibilidad; lo único imperdonable sería no hacer lo necesario cuando es necesario, ser partícipes y protagonistas de la paz de Colombia; si en algo somos soberanos es el empeño por la paz, porque este fue el mandato del pueblo, porque así lo consigno el decreto que convocó la constituyente; no podemos confundir el orden de la paz con el orden público, el orden de la paz es más grande, tiene más grande proyección, tiene más hondos alcances; el orden público está en manos del Gobierno, pero la paz es un patrimonio de todo un pueblo, de toda una nación; de tal manera que no renunciamos nosotros a ser este ámbito de la paz, ni a decir que hay jurisdicciones de otros para la paz; he dicho que uno de los problemas de la democracia es que vivimos con miedo a la democracia, y ahora resulta que uno de los problemas de la paz es que vivimos con miedo a la paz”.

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