Cortolima y las ONGs

7 Ago 2019 - 3:01am

Cortolima y las ONGs

Publicada por
HUGO RINCÓN GONZÁLEZ
Autor:

Un viejo profesor experto en temas sociales hablaba en una conferencia sobre la imperiosa necesidad que en la sociedad colombiana se le diera importancia al fortalecimiento de las organizaciones sociales y a la formación de líderes como mecanismo para empezar a generar los cambios que necesita el país, especialmente los referidos a la construcción de lo público, un mejor ambiente y la recuperación de la ética, o por lo menos unos mínimos éticos que nos permitan convivir en armonía y paz.

En esas palabras pensaba la semana anterior cuando tuve la oportunidad de asistir a varios actos de graduación de un diplomado sobre fortalecimiento de entidades sin ánimo de lucro de naturaleza ambientalista que promovió Cortolima en cuatro municipios del departamento. El proceso buscaba que estas ONGs se fortalezcan para que jueguen un papel protagónico como actores del Sistema Nacional Ambiental -Sina-.

Con satisfacción los graduandos recibían su diploma y se les resaltaba que ésta formación fortalecía sus organizaciones y los ponía en unas condiciones adecuadas para que pudieran cumplir con una serie de requerimientos que el estado colombiano le exige a las ONGs y que muchos de ellos amenazan a estas instituciones con su desaparición.

Se les recordaba que el fortalecimiento de estas ONGs en todos los aspectos debe generar una condición mejor para que ellas actúen en beneficio del ambiente regional y que contribuyan junto con Cortolima a jugar un papel clave en la solución de los preocupantes problemas ambientales que existen en el departamento. Por solo mencionar algunos desafíos hay que referir: 1) la disminución y contaminación del recurso hídrico, 2) el avance en la desertización en la zona sur del departamento, 3) las prácticas productivas inadecuadas, 4) la pérdida de la biodiversidad, y, 5) el cambio climático como la mayor amenaza que hoy se cierne sobre la sociedad.

Se destacaba que esta formación les permitía a las entidades sin ánimo de lucro ambientalistas ser más competitivas y poder no solamente cumplir los requerimientos exigidos por el Estado, sino estar mejor preparadas para aprovechar la diversidad de oportunidades que se les pueden presentar con la cooperación internacional, las entidades públicas en todos los ámbitos y la empresa privada, entre otros. Era claro el mensaje en el sentido de ser mejores, estar bien preparadas, comunicar lo que realizan e incursionar sin complejos en la lucha por conseguir los recursos que les permitan el cumplimiento de su propósito misional.

Este mensaje se complementó con la necesaria invocación de que no solamente era importante la competitividad de ellas, sino también la consolidación de un espíritu colaborativo y solidario que les permita actuar juntas, articularse de una mejor manera y propiciar sinergias que permitan aunar esfuerzos por construir un mejor departamento donde se consolide un desarrollo integral humano y sostenible y se cuide nuestra casa común para garantizar la dignidad de la vida para las generaciones actuales y las futuras.

Fueron 120 representantes de sus organizaciones, los graduados en el diplomado. Líderes y lideresas ambientalistas que Cortolima fortaleció en sus competencias. Ellos se suman a una pléyade de personas que en otros momentos, a través de procesos formativos impulsados por otras entidades e instituciones que promueven el desarrollo, se han cualificado en muchos temas referidos al desarrollo, la participación, gestión pública, liderazgo afectivo y la incidencia política, por solo mencionar algunos contenidos.

Pensaba en este profesor porque si estas iniciativas formativas se consolidaran y los estudiantes tomaran acción en nuestra región, seguramente el Tolima sería otro departamento, distinto, próspero, participativo, sobre todo equitativo y democrático.

Por ahora hay que decir que Cortolima cumplió con esta tarea, las ONGs deberán mostrar que la formación estará ligada a la acción y que muy pronto tendremos evidencias de que el esfuerzo valió la pena, que esta cualificación es lo que se requería y debe seguir brindándose como una real estrategia de fortalecer el capital social que tanto se requiere en la región.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.