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Para el 2019

Aunque para rato se podría tener la buena racha de precios del café colombiano, el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros mira con optimismo moderado este panorama.

No creo exagerar al decir que esperamos un 2019 espléndido. Deseo que solo cosas buenas nos lleguen con los primeros rayos de Sol con la nueva vuelta de la Tierra dará a ese astro poderoso.

Los colombianos no esperamos que el año que inicia sea el de la guerra con Venezuela, ahora que se cumplieron los deseos al pusilánime de Nicolás Maduro, de que se le siguiera la cuerda desde nuestro país y se inició la primera trama del libreto de la guerra psicológica, con el supuesto plan entre venezolanos y colombianos para asesinar al presidente Iván Duque, a lo cual unas milésimas de segundo después el senador Uribe no tardó en reaccionar, para dar peso político al asunto y agitar la opinión.

Que no vaya a seguir el escalamiento verbal desde Bogotá, buscando que el burro de allá reaccione para justificar la confrontación bélica, lo que convendría en el desespero a dos hombres que no tienen gozan de respaldo popular hoy.

Igualmente, esperamos que sea 2019 el año en que se conozca la verdadera trama de Odebrecht en Colombia. Los altos ejecutivos implicados del Estado, senadores, presidentes, expresidentes, ministros, viceministros, miembros de cortes, banqueros, industriales y demás; así como esperamos no continúe la muerte súbita o por envenenamiento repentino de testigos claves o personas con información valiosa, y así saber de forma detallada sobre los 50 millones de dólares en sobornos repartidos a diestra y siniestra por esa constructora.

Que se adelante una verdadera reforma política y de justicia, donde se involucren los puntos claves de la consulta anticorrupción que más de 11 millones de colombianos votamos de manera histórica -más votos de los que ha sacado cualquier presidente del país-. Sus declaraciones de renta, bienes e ingresos sean públicas y obligatorias antes de entrar y después de irse del Estado; se limiten los periodos de elección popular de forma real para que no se eternicen en el poder a punta de maletines y comprar votos, se les disminuya de forma concreta el salario, entre otras cosas.

Ojalá no se le vaya hacer conejo con tecnicismo y retrasos al presupuesto acordado para las universidades públicas y el sistema de educación estatal. Y se den nuevos recursos al sector salud.

Se le quiten los exenciones de impuestos que continuaron gracias al ministro Carrasquilla, a las multinacionales, las empresas que extraen materiales y recursos de nuestro suelo, la banca y el sistema financiero y las grandes sociedades de bienes y capitales, y se suelte la correa de ahogamiento que impuso a las clases media y baja colombiana, lo que le permite dormir tranquilo, no le altera el sueño y de lo que casi se muestra orgulloso, según dijo el Ministro hace unos días a una cadena radial.

Pese a lo desventajosos que fueron diseñados para las víctimas en cosas reales y concretas, más allá de decir si quieren la verdad, que se respeten los acuerdos logrados por el Gobierno anterior con la guerrilla de las Farc. Que la JEP actúe para las víctimas y no en favor de los victimarios.

Y por favor, que no se permita la enorme torpeza que se propuso al cierre de este 2018, que podría llevarnos a un nuevo baño de sangre como en los 90 por paramilitares o autodefensas, al permitir otra vez porte de armas a civiles casi que sin control. No olvidemos el germen de qué horrores fueron las Convivir. Para combatir la delincuencia se necesita es fortalecer la fuerza pública, la Policía, la inteligencia y modernidad tecnológica. Claro, teniendo al frente personas con la capacidad, la inteligencia, la disciplina y las ganas de pelearle a la delincuencia realmente, nada parecido a lo que padecemos hoy los ibaguereños desde la Alcaldía y la comandancia de Metib.

Con parar bolas a esas y otras cositas pasaríamos todos un buen 2019. Feliz Año. Celebren en paz. No abusen del trago. Dios los bendiga. Mil gracias por leerme.

–Gersan-

COLPRENSA

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