Trabajadores del Coiba claman ayuda para mitigar problemática sanitaria

Entre internos y trabajadores, son 6.000 las personas confinadas en el Coiba.
Crédito: ARCHIVO - EL NUEVO DÍA
En medio de la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19, los centros penitenciarios por sus precarias condiciones, son más vulnerables a la enfermedad, y asimismo, los lugares en donde más escasean los implementos de protección.
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En Colombia se confirmó el primer caso de un interno que a murió tras dar positivo en Covid-19, en la cárcel de Villavicencio. Las autoridades aún desconocen si la persona se contagió al interior del centro penitenciario o en una visita al hospital, y ahora se espera el resultado de un segundo fallecido.

En este contexto, en el que se encienden las alarmas en las cárceles, lugares que de donde llegara la pandemia provocaría una emergencia aún mayor, los trabajadores del Complejo Carcelario y Penitenciario de Ibagué Coiba “Picaleña”, radicaron una solicitud de intervención inmediata para atender la problemática sanitaria ante las autoridades.

En la carta enviada al Alcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado y el Gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, se expone la preocupación de los trabajadores, por la falta de implementos de protección y prevención para el personal recluido como para los funcionarios.

“Se han tomado medidas de autoprotección necesarias, pero resultan insuficientes ante las más de 6.000 personas que convivimos en un lugar confinado y completamente hacinado”, expresa el Sindicato de Empleados Unidos Penitenciarios (Seup).

Al respecto, Jhon Alejandro Durán García, representante del sindicato Unión de Trabajadores Penitenciarios (UTP) a nivel nacional y local, manifestó que por falta de protocolo y prevención se presentó el primer caso en los Llanos, y advirtió sobre los riesgos de no tomar las medidas necesarias en el Coiba.

“Lo que nos interesa es que el gobierno local ya que el Nacional no nos ha atendido, nos ayude a prevenir el ingreso del virus al establecimiento, porque donde ingrese aquí, las camas que hay en Ibagué se quedarían cortas. El riesgo es que hay internos, muchos internos con diferentes enfermedades crónicas y de tercera edad, y a esos internos no los podríamos aislar sino tendrían que ser enviados directamente a una UCI”, comentó Durán.

 

Están ‘cortos’ en todo

Además de los prisioneros, en el Coiba laboran 600 personas, personal del servicio de alimentación, salud y seguridad que está entrando y saliendo del centro, para quienes los implementos de seguridad son insuficientes.

“En este momento la gran ayuda serían los elementos de protección, los compañeros que van y prestan servicio al hospital regresan aquí al establecimiento, pero tienen tan solo un tapabocas, el que nosotros aquí compramos, no tienen ningún otro elemento.

De la dirección del Inpec han enviado 600 tapabocas y guantes, pero para el tiempo que lleva la pandemia no alcanza ni para un día”, acotó el representante sindical.

De igual manera, el arco desinfectante instalado recientemente no da abasto, debido a que se utiliza amonio cuaternario para que cumpla su función, pero dicho químico estaría escaso en la ciudad.

 

Dato

De acuerdo con los sindicatos, la Secretaría de Salud visitó las instalaciones del Coiba el pasado miércoles, quedando en evidencia el riesgo de todo el personal. Estarían a la espera del resultado del informe.

EL NUEVO DÍA

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