Nuevos desafíos, nuevas oportunidades

Durante la última década, Colombia ha experimentado un desarrollo sostenido de su economía. Puesto en perspectiva, el crecimiento ha sido notable, alcanzando cifras como un crecimiento del PIB de alrededor del 4.8%, la inversión extranjera directa en aumento y las exportaciones con un relativo buen desempeño, aun cuando éstas últimas se basan principalmente en recursos naturales (petróleo y carbón) y productos agrícolas de bajo valor. Adicionalmente, el país ha abierto aún más su economía con la firma de distintos Tratados de Libre Comercio con países que cuentan con una capacidad industrial más amplia y sofisticada como Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Suiza, y próximamente Corea del Sur, entre otros.

Bajo este escenario de incremento de competencia, pero al mismo tiempo de perspectivas positivas hacia el futuro, existe una discusión a nivel nacional, respecto a la preparación de Colombia y sus empresarios para enfrentarse a los desafíos derivados de una mayor profundización de la apertura de la economía, considerando que nuestra estructura productiva es menos sofisticada en comparación con la de nuestros nuevos socios comerciales. A pesar de que la economía ha crecido cada año y que su desempeño es destacable entre sus pares latinoamericanos, aún nos falta un camino por recorrer si se quiere ser un gran jugador en las grandes ligas comerciales a nivel global. En este aspecto, la preparación y evolución de las compañías colombianas tiene un rol determinante para alcanzar el verdadero salto estratégico que permita situar a Colombia en una posición de competitividad incuestionable.

Según explica Jim Collins, consultor de negocios estadounidense y reconocido experto en gestión y estrategia empresarial, no basta con que una empresa sea solamente “buena”; debe trascender a su competencia, local y global, mediante escogencias focalizadas y nítidas que definan claramente cuál es su nicho de negocio y dónde puede aportar más valor de manera diferenciada. Estas decisiones, lógicamente, conllevan a renuncias de aquellos negocios de los que no es el mejor dueño. La implementación de apuestas audaces como éstas, conllevarían a que, como dice Collins, las firmas pasen de “buenas” a “extraordinarias” y a que en Colombia se consolide un sector empresarial más fuerte y competitivo, con compañías que aporten valor al entorno y al país.

Para apoyar a las empresas colombianas a emprender estas apuestas, Bancóldex definió una estrategia corporativa y competitiva, cuyo objetivo es proporcionar una intervención más pertinente y efectiva, desarrollando soluciones de acceso a partir de su capital relacional para convertirlo en servicios que apoyen el crecimiento empresarial. Aspiramos a ser el referente en el país en cuanto a crecimiento empresarial se refiere. Pretendemos ser el mejor dueño de este tema y lograr que las empresas colombianas independientemente de su sector o tamaño, crezcan de manera rentable y sostenida a partir de la sofisticación. Hemos “repensado el banco” para focalizar nuestros servicios en donde más valor y relevancia puede ofrecer. En otras palabras, el desafío de Bancóldex es transformarse para estar a la altura de los retos que demandan el aprovechamiento de nuevos mercados en la región y el resto del mundo. Solo a través del crecimiento y sofisticación de las empresas del país, podemos generar impacto en la economía colombiana y, por ende, en una mejor calidad de vida para los colombianos.

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