¡No más violencia!

La principal debilidad de nuestra nobel democracia radica principalmente en la falta de consolidación de una conciencia colectiva y la flaqueza de la memoria de una desarticulada población, que se conmueve y gime ante los últimos acontecimientos conocidos, pero que retorna a su cotidianidad a los pocas horas, dejando hundido en el olvido aquello que la perturbó inmensamente, como si no hubiese sucedido.

¿En que ha devenido nuestra Policía?

De pronto el clima de violencia que de tiempo atrás y sin solución de continuidad nos ha azotado, ha ido llevando a nuestra Policía a derivar en un cuerpo militar más, alejándolo de su naturaleza civil, a la que debiera obedecer acorde con el espíritu que informó su creación y respondiendo a la razón de ser de su existencia como acaece en toda democracia.

La paz: definitivamente un trabajo para la educación

¿En dónde puede estar el verdadero origen del clima de agresión y violencia que pese a los “acuerdos de paz” que se suscriben, no cesa, ni siquiera merma en la sociedad colombiana, ni aún en tiempos de pandemia, y cómo podría lograrse su reversión para superarlo, pero “de verdad, verdad”, y obtener por fin en el futuro, un sosiego real, estable y duradero?”.

La reactivación económica: la urgencia regional

Tal como lo registró este diario en su editorial del 21 de agosto pasado y pese a la pandemia, con la asistencia del Gobernador, del Alcalde de Ibagué, los 19 gremios de la región y la totalidad de la bancada tolimense del Congreso, convocada por el Comité de Gremios Económicos se llevó a cabo una reunión para urgir la reanimación de la productividad en el departamento, a partir de tres ejes estratégicos: el turismo, la construcción y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

¿Qué clase de justicia es la que queremos?

Como es sabido, la “anomia” es el estado que surge del irrespeto, la degradación o la eliminación de las reglas sociales, por parte de los integrantes de una comunidad.

Combatir el desempleo una urgencia regional

El desempleo crece y aumenta en el país y en el orbe, dando origen al inicio de un nuevo ciclo económico depresivo, similar pero con mayor acento que los sucedidos en las crisis universales generadas por las guerras mundiales o a la de los años 30 del pasado siglo XX, todo a causa del llamado “Coronavirus”.

Una ciudad sin identidad

En reciente data, este diario evocó uno de los sitios que alguna vez fue emblemático en la ciudad y que desapareció, apenas sí, en medio de los lamentos de un pequeño grupo de ibaguereños raizales, dolidos ante la “torpeza invencible” de los mal llamados “directivos” de los “Institutos de Cultura”, que formando parte integral de los organigramas tanto del Departamento como del Municipio, han tolerado el deterioro del entorno cultural de la ciudad sin hacer nada para impedirlo, desconociendo que esta tarea constituye la razón de ser de su existencia y como tal la primordial de sus funciones.

Jaime Corredor Arjona

Nacido en el tradicional barrio La Pola de esta ciudad e hijo de Jaime Corredor Castañeda y de Laurita Arjona, una admirable mujer, entrañable amiga de mi madre que “sacó adelante a sus hijos… a punta de su máquina de coser…”, jamás renunció a su condición de ibaguereño raizal, al punto que luego de haber estudiado en el Colegio de San Bartolomé y graduarse como Ingeniero Civil en la Universidad Nacional de Colombia en la gélida Bogotá.

El hambre acecha

Dentro de las varias cogitaciones que se imponen en estos “tiempos de pandemia”, sobresale como la principal, en cuanto dice relación a una de las amenazas más peligrosas que enfrenta la humanidad hoy, sobre todo los habitantes de los países pobres como el nuestro: la escasez de alimentos generada fundamentalmente por el incremento poblacional de los últimos años, fenómeno, este último, que ya venía afectando la humanidad entera y al que hoy se le añadió la hambruna generada por la larga cuarentena que le ha tocado vivir al planeta.