Aires unió el ‘Tolima Grande’ a Colombia

Crédito: ARCHIVO / EL NUEVO DÍALa aerolínea fue ejemplo de unión entre dos regiones que buscaban progreso y el bien a la comunidad.
Su llegada sanos y salvos causó inmensa alegría entre los opitas, quienes estaban encabezados por el expresidente de la República, Rafael Azuero Manchola, los Manrique y el líder regional Rodrigo Ocampo Ospina, principales auspiciadores de la creación de aires en el Huila.
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La Aerovía de Integración Regional, Aires, que esta semana cumple 15 años de operaciones, estuvo a escasos 10 minutos de no nacer, pero la Providencia dispuso lo contrario, relata Leonidas López Herrán, uno de los gestores de la entrañable aerolínea tolimense.

A mediados de 1980, Pedro Niño Rodríguez, Yezid Castaño González y Leonidas López Herrán, programaron una reunión informativa y promocional con un grupo de inversionistas huilenses, para darles a conocer el estudio de factibilidad de la empresa de aviación que ellos habían concebido, la cual sería de mutua utilidad.

Para cumplir la cita, los jóvenes promotores utilizaron una avioneta para viajar entre Ibagué y Neiva. Luego de 40 minutos de vuelo y sumergidos en la inmensidad de las nubes, piloto y ocupantes comenzaron a preocuparse, pues los ligeros claros que aparecían en el horizonte, sólo dejaban entrever cafetales y en las cercanías de la capital huilense no hay sembrado de café. No había duda, estaban perdidos.

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De pronto, como si se tratara de un soplo divino, se despejó el panorama y apareció una pequeña pista, ahí aterrizaron y de inmediato se vieron rodeados por miembros del Ejército Nacional. Vinieron las requisas, las preguntas y una minuciosa inspección de la aeronave.

Las explicaciones aparecieron, “oficiales no se preocupen. Mire, el señor es Yezid Castaño, exgobernador del Tolima, Pedro Niño, exalcalde de Ibagué y funcionario de la Federación Nacional de Cafeteros; el piloto, y Leonidas López, que me desempeño como director Ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo del Tolima, ADT, vamos para Neiva, pero nos dimos cuenta que estábamos perdidos, vimos la pista y aterrizamos”.

Aclarada la identificación, los oficiales los condujeron a la escuela del pueblo, estaban en Planadas, Tolima. Allí un muchacho que hacía las veces de despachador de los aviones que en el pasado transportaron café, los felicitó, pues acababan de salvar sus vidas. Iban de frente contra el Nevado del Huila y por escasos 10 minutos se salvaron de una tragedia.

El mismo joven les mostró el error de la ruta. En lugar de seguir el curso del río Magdalena para llegar directo a Neiva, se desviaron por el Saldaña y luego por el Atá. El accidente contra el Nevado era inminente. Luego de indicarles la ruta correcta, los viajeros reemprendieron vuelo y llegaron a Neiva, donde la Aeronáutica ya los había reportado en emergencia.

 

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Su llegada sanos y salvos causó inmensa alegría entre los opitas, quienes estaban encabezados por el expresidente de la República Rafael Azuero Manchola, los Manrique y el líder regional Rodrigo Ocampo Ospina, principales auspiciadores de la creación de Aires en el Huila.

 

Imperiosa necesidad

En las décadas 60 y 70, Ibagué era la ciudad más alejada de la capital del país, comenta el expresidente de la ADT, Eduardo de León. Aquí nadie quería venir a dictar una conferencia, a participar de una reunión política, el solo hecho de pensar en un viaje por tierra de cinco horas de venida y cinco de regreso, o de tenerse que quedar dos días, desilusionaba a cualquiera.

La dirigencia tolimense estaba atorada, dice De León, para salir de Ibagué había que coger carros expresos, viajar de noche, correr peligros y los empresarios necesitaban mayor agilidad para desempeñarse en sus negocios, más aún, se vivía la pujanza del arroz.

La aerolínea era una necesidad sentida y encontró en Pedro, Yezid y Leonidas, el talento y vigor de la juventud para hacerla una realidad, comentó Eduardo de León.

 

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En Ibagué ya se habían hecho esfuerzos por consolidar empresas aéreas o de utilizar la ciudad para hacer escalas en la ruta Bogotá - Cali – Bogotá. Uno de los pioneros en este sentido fue el ibaguereño Santiago Vila con Saeta y sus aviones DC-3, pero la aerolínea desapareció con el tiempo.

También incursionaron en Ibagué, Aerotaxi, Aces y Satena, con el apoyo económico a la dirigencia local. Esta última empresa prestó sus servicios en nuestra ciudad, gracias a las gestiones del general tolimense y ministro de Defensa Abraham Varón Valencia, recuerda Leonidas López, quién a su vez estima que, el haber tenido cubierta la ruta durante un par de años por Satena, acrecentó la necesidad de una aerolínea propia. Igual situación vivían en Neiva.

Satena dejó de venir, porque desde los territorios nacionales reclamaron los servicios de sus aviones Avro, los cuales trajo el Gobierno colombiano para atender a las gentes de esas lejanas tierras.

Todo demostró que la situación de Ibagué era una necesidad sentida y fundamentada.

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Fundación y aviones

Finalmente, el 2 de octubre de 1980, cien empresarios del Tolima y Huila constituyeron la Aerovía de Integración Regional, Aires.

De esto, Leonidas López, Yezid Castaño, Reinaldo Manrique, Felipe Gutiérrez y ‘Chucho’ Pinto viajaron a Costa Rica para conocer un avión español ‘Caza’, en el cual le hicieron todo tipo de acrobacias. Sin embargo, fue en el Brasil donde adquirieron dos aviones nuevos Bandeirantes, el primero de ellos bendecido por monseñor Lombo el 23 de febrero de 1981.

15 años después, Aires se presenta como una sólida aerolínea, con ocho aeronaves, 500 mil pasajeros movilizados en 1995, 24.000 mil vuelos realizados en el mismo año, el seis por ciento del mercado de pasajeros en el país, 381 empleados y solidificado en su finalidad. Unir las regiones entre sí, y a ellas, con otras capitales de la República.

 

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La campaña

A la ADT entraba con frecuencia un piloto de fumigación, quien en varias oportunidades le hacía cuentas a Leonidas López, sobre la viabilidad de fundar una empresa aérea.

Esa permanente “cizaña” sumada a la realidad descrita con anterioridad, llevó al en ese entonces gobernador del Tolima Yezid Castaño, al alcalde de Ibagué Pedro Niño, el director de la ADT, Leonidas López, a sentarse a dialogar y madurar la idea.

Sus inquietudes las dejaron conocer entre los hombres de empresa de la región, y las voces de respaldo no se dejaron esperar. La Corporación Financiera del Tolima, Corfitolima, presidida por Carlos Alberto Restrepo, puso los cien mil pesos que costaron los estudios realizados en 1979 por el consultor, Jaime Enrique Varela.

A finales del 79 el empresario Santiago Meñaca conocido los resultados le gustaron, y se dio a la tarea de convocar reuniones semanales y ofrecer un trago, mientras que los inquietos jóvenes enseñaban el proyecto Aires. En la primera cita, Roberto Mejía Caicedo dio su total respaldo a la iniciativa y de entrada dijo, “señores entró con cien mil pesos”, detrás de él, Santiago Meñaca y Fernando Meléndez, se anotaron muchos más.

Durante el congreso cafetero de ese año, los tolimenses le comentaron al líder huilense Rodrigo Ocampo Ospina sobre el proyecto. Él se encargó de diseminarlo en su departamento. En 1980 se hacen varias reuniones entre comitivas del ‘Tolima Grande’, una de ellas, la definitiva, con la aventura narrada al comienzo de esta crónica.

Por su parte, el gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros Jorge Cárdenas Gutiérrez, creó un fondo de capitalización en Corfitolima de 70 millones de pesos, los cuales a su vez le fueron prestados a los futuros socios de Aires, como capital de trabajo.

En Bogotá, el dirigente Alfonso Palacio Rudas defendió en las audiencias públicas de la Aeronáutica Civil, la creación de la empresa, mientras que en Ibagué y Bogotá el exgobernador Alberto Lozano Simonelli promocionó el proyecto, rememora Pedro Niño.

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Llamado a la solidaridad

Para Leonidas López, el nacimiento de Aires es el punto de partida de las sociedades anónimas en el Tolima, pues antes no existía sino Texpinal y la Clínica Minerva.

Con Aires también se confirma la solidaridad tolimense para resolver problemas de comunidad, al igual que en el Huila, donde se conformó el grupo de empresarios liderados por Rafael Azuero, Reinaldo Manrique, Rafael Roa, Floresmiro Azuero, Rodrigo Ocampo y las empresas Fahuila, entre otros.

Una demostración del sentimiento a la solidaridad regional, la dio el actual presidencia de la compañía Guiomar Pinto Echeverry, quién recuerda que para apoyar esta iniciativa invirtió sus ahorros y comprometió parte del sueldo que ganaba como gerente de una entidad crediticia. Era una necesidad regional y entre todos, así fuera de a poquito, teníamos que colaborar para superarla”, anotó.

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Dato

Durante 30 años funcionó esta recordada aerolínea, la cual fue comprada en 2010 por la chilena LAN (hoy Latam), por 32,5 millones de dólares. Aires fue el segundo operador en Colombia, pues tenía 27 destinos nacionales y tres internacionales. Su flota, antes de la venta, era de nueve Boeing 737-700s, 11 aviones Q200 y cuatro Q400.

 

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CARLOS BLANCO BOTERO

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