¿ibuprofeno o cirugía mayor?

Entre más agudos los problemas aguzado es el afán para remediarlos, pero ese afán reincide en las mismas tozudas maneras: escritos que plantean fórmulas obvias pero no seminales; charlas virtuales o presenciales con quienes siempre tuvieron poder para que nos aconsejen cómo remediar problemas que ellos patrocinaron o no solucionaron; ideas para reactivar la economía regional cuando ésta, siendo francos, nunca fue dinámica y siempre ralentizada por razones o causas que no auscultamos ni encaramos con decisión. Cosa distinta y urgente es hacer algo para que resurjan cientos de micro empresas golpeadas por el Covid-19.

“Veintidós mil y un días”

Hasta el día en que asome una nueva tendencia será necesario analizar con tesón el penoso acaecer histórico del Tolima, al que hoy se añade la pandemia.

Hoja de ruta para el Tolima (II)

Salvo el espejismo de la Ley Armero, que pronto se disipó, nadie podrá demostrar que desde los años 60 el Tolima haya “levantado cabeza”, pues analistas y luchadores de tantas épocas sabemos que las violencias, la apertura económica, las tragedias naturales, la corrupción, la desindustrialización, la politiquería clientelista, el ocaso de la razón, la pérdida de empresas estratégicas (públicas y privadas) y más factores funestos, casi todos evitables, causaron el tenaz desempleo y más males.

Hoja de ruta para el Tolima (I)

En reciente edición de Semana (caricaturas de Vladdo) se lee este texto: “Vladdomanía cree que la pandemia ha demostrado que un país no progresa cuando construye edificios, vías o fábricas, pero no construye sociedad”.

Contra la obstinación, la persistencia

Nuestro problema común es el grave y progresivo atraso del Tolima, atraso que los líderes económicos, sociales y políticos están obligados a admitir pronta y explícitamente para no prorrogar más el examen autocrítico que hoy se hace necesario por ser punto de partida de un exhaustivo, profundo y descarnado examen de las causas del trágico problema. Creo que llegó el día en que nuestros dirigentes deben cesar las evasivas, mostrar un talante frentero y dar un timonazo radical para solucionar de raíz el progresivo desastre.

“Pensar fuera de la caja”

Al pensamiento disruptivo lo denominan “pensar fuera de la caja”, enunciado que significa “generar ideas más allá de los convencionales parámetros mentales o pensar creativamente y crear soluciones originales para problemas complejos”.

Una cuestión de fondo

Quién podrá negar que la retrógrada manera de hacer política en el Tolima (politiquería en jerga común) causa o nutre el atraso.

La fuerza de las palabras

Suele decirse que el Tolima está sobre diagnosticado, juicio discutible habida cuenta que, al contrario, desde hace muchos lustros sufrimos una honda crisis de pensamiento que jamás se quiso corregir.

¿Planes de subdesarrollo?

Qué, por qué, cómo, cuándo, dónde, quién. Estos adverbios interrogativos, recuerdo ahora, encabezaban áreas del esquema estructural de la planeación que nos enseñaban en algunas materias y que podrían ser útiles a quienes quieren lograr eficiencia y eficacia en la gestión del desarrollo.

Cooperativismo tolimense, después del Covid-19 (III)

Es verdad de Perogrullo que algunos gestores cooperativos muestran la rentabilidad como único indicador de “óptima gestión empresarial”, pragmatismo ortodoxo no criticable dado que ello en gran parte permite tener balances sólidos, pero el buen cooperativista sabe que la avidez rentística devasta lo social (neoliberalismo) y, por ello, en las cooperativas la teoría (principios, doble finalidad, etc.) debe guiar una práctica concordante con su visión misional sociopolítica, cual es democratizar la economía. Mientras ésta no sea su explícita misión, el cooperativismo no merecerá el distintivo de economía solidaria, opuesta a la neoliberal.