Llegarán días felices

Esta global aflicción -que el morbo mediático atiza como catastrófico final-, tiene una sugestiva faceta. La gente hace compras de pánico: exceso de desinfectantes, rollos de papel, y tapabocas revendidos y olvida aprovisionarse para el largo encierro, de protectores más sensuales y menos contaminantes que, además, evitarían crear más desempleados.

“Arrepentíos…”

“El final está cerca…”, se leía en los carteles que enarbolaban gordos barbudos de túnicas blancas –llamados iluminados de los últimos tiempos-, en manifestaciones en plazas públicas a mediados del siglo pasado.

Aprender es caro

Recargados, reanudaron sus sesudas y divertidas sesiones los Sabios de La Pola, cultos veteranos que podrían aportar muchos datos a Wikipedia.