Con libro conmemorativo, el ‘Ibagué Ciudad Rock’ celebra sus 20 años de historia

Crédito: HÉLMER PARRA/ SUMINISTRADAS - EL NUEVO DÍARicardo Torres, escritor del libro.
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Diversas miradas que abordan el trasegar de este festival, el segundo más antiguo de Colombia, están condensadas en esta obra, escrita por el periodista y amante del rock, Ricardo Torres.
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Todas las historias posibles e impensables han ocurrido a lo largo de dos décadas, que aunque pareciera imposible recoger en casi 200 páginas, la pluma del periodista Ricardo Torres logró reunir en un libro que se lanzó este mismo fin de semana en el marco del Festival.

Y es que la idea de recopilar y tener de manera tangible la memoria histórica de este encuentro anual, no pudo surgir más que de su director General Juan Carlos Otavo, el capitán de esta embarcación, que ha visto con objetividad la tierra firme a pesar de las caudalosas aguas de la gestión cultural.

Llegar a los 20 años pareciera poco para muchos. No obstante, el trabajo de mantener vigente este festival que comenzó en 2001, es hoy todo un ejemplo en el país, donde los sonidos extremos, emergentes e independientes la han tenido más difícil.

De ahí, que Otavo le planteara esta idea al periodista tolimense, y comenzara la producción de este libro que contiene miradas, experiencias y proyecciones no solo de artistas de la región, que han sido la base del ‘Ciudad Rock’, sino de bandas nacionales, internacionales, así como gestores, curadores y directores de otros festivales de Colombia.

La tarea fue titánica, un par de meses de este año fueron el tiempo en el que Ricardo habló con bandas como La Pestilencia, Kraken, IRA, entre otras de carácter local e internacional, que abrieron el baúl de los recuerdos para homenajear al festival de rock del Tolima.

“En total fueron 196 páginas. Las bandas locales fueron nueve, diecisiete nacionales, cuatro internacionales; y directores de festivales, estuvieron los del Galeras Rock de Nariño, Manizales Grita Rock, Altavoz en Medellín, Unirock o Fiura en Cali.

En Ibagué los de Hip-Hop, Gospel, Tolijazz e incluso Mundopalabra. En cuanto a curadores fueron un total de diez y, de público, exactamente una docena”, explicó Torres. 

 

Veinte años de conquista

libro

El Ibagué Ciudad Rock desde el concepto de este libro, “narra al territorio sonoro desde los sonidos del rock (...) tiene entrevistas que tenían que ser realmente solo en el marco conmemorativo, es decir, la experiencia de esa banda en el festival; lo que esa banda considera que representa para ellos, pero también para la escena o el mapa nacional.

“Disfruté mucho de las conversaciones porque eran bandas como La Pestilencia y Neurosis, que yo había escuchado muy joven, y fue después de 20 y 25 años que hablé con estos ‘piscos’, y resultó muy bonito, muy interesante”, refirió.

Así mismo sucedió con las agrupaciones internacionales, representando a países como Chile, México y Venezuela. “Fueron conversaciones de agrado total. De llamarles y conversar. Algunos asistieron a las primeras ediciones, que junto a nuevas bandas locales trazaron un mapa histórico de la evolución del festival”.

Ricardo en todo este contexto, hizo un análisis que podría tomarse como una radiografía clara del festival: “Estos 20 años (pueden definirse) como una conquista si se quiere, de un territorio musical para la ciudad, para los jóvenes; un territorio desde el cual se construye, se piensa una ciudad. 

Eso fue muy interesante; conocer cómo se configuraba y cómo se consolidó la escena local, pensando entonces en otros espacios en paralelo como los bares de finales de los noventa y comienzos de los dos mil, los ensayaderos…

Hasta la aparición de nuevos que tienen otro engranaje, que hablan muy bien de la gestión y de hacia dónde debe apuntar esto de la marca Capital Musical”.

 

Un libro del festival de todos

Para esta edición conmemorativa, las historias están más ligadas a lo emocional, pero también a otras miradas, muy distintas, que son pensadas y articuladas a la industria cultural del país.

Por esa razón, además de las semblanzas de aquellas bandas también está el paisaje más organizado de curadores y jurados, que tejieron otra red que visibiliza el panorama ante las organizaciones privadas y públicas en cuanto a la gestión.

“La mirada de los curadores también fue interesante, más organizada y articulada a las miradas en cuanto a formatos que tienen que ver con lo público y lo privado. A lo comunicativo, a los medios que también han sido audiencia y todo lo que concierne a su formación.

También miradas de la audiencia. Todas muy distintas, desde los veteranos hasta los jóvenes, que finalmente son las audiencias las que hacen el festival. (...) Todo un espacio para la memoria y el reconocimiento de la escena, hasta dejar solo la historia más emocional de lo que significa un territorio llamado ICR”.

Torres contó que la etapa final de la producción fue muy intensa, “escribiendo y reescribiendo. Mucha energía que me dejó contento”. 

Y que tuvo un acompañamiento especial en cuanto al material fotográfico, pues además de las imágenes suministradas por los protagonistas, también fueron las postales de queridos fotógrafos de la región que también han venido creciendo con el festival, y que han construido la memoria gráfica de esta fiesta.

Ellos fueron William Niño y Jesús Armando ‘Chus’ Roa, que compartieron páginas con el diseño y diagramación a cargo de César Augusto Fernández. La portada, fue escogida a partir de una convocatoria local, y que Simón González logró plasmar en gran medida la esencia del ICR.

“Aquí hay un logro lindo. que más allá de lo conmemorativo, exalta toda la memoria de este territorio que se la ha jugado y sigue luchando, por dejar en alto los sonidos de este planeta”, finalizó Torres.

 

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Alejandra Caviedes

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