Venezuela: Cuando negociar es la única opción

Crédito: Fotoilustración / VANGUARDIA - EL NUEVO DÍA.
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El punto de partida para salir de la crisis venezolana es sentarse a dialogar y ceder para avanzar. El nuevo ciclo de negociaciones entre la oposición y el Gobierno venezolano es visto con cautela y expectativa, tras los fracasos del pasado. La mayoría de la población venezolana no apuesta por resultados tangibles, pues son demasiados años de desgaste.
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“Hablando se entiende la gente”. Este adagio popular resume lo que está pasando actualmente en Venezuela. Un país que lleva años lidiando con un colapso económico, una crisis humanitaria, una pandemia, pero especialmente un descrédito político profundo.

Hay que aceptar, de una vez por todas, que no existe mejor opción que la de hablar. La salida a la crisis de Venezuela tiene que pasar por una negociación. Algo que le conviene a todos.

Tras contundentes fracasos en anteriores negociaciones (2017-2018 y 2019), un nuevo proceso de diálogo entre Gobierno y oposición en Venezuela se inició formalmente el pasado 14 de agosto en México, como sede, y como Noruega, en calidad de mediador.

Los retos son grandes: recuperar la confianza, realizar elecciones, respetar las reglas democráticas, generar seguridad y un acuerdo político serio. En ese sentido, Andrés Mejía   Vergnaud,  analista político, considera que la mayor prueba de fuego de este diálogo es establecer confianza, no entre las partes, sino en el proceso. Es decir, que sea transparente, limpio, justo y que brinde garantías.

¿Por qué? Mejía Vergnaud, lo explica en que tanto el Gobierno como la oposición venezolana que encabeza Juan Guaidó se desconfían mutuamente de manera profunda. “Entre ellas (las partes) hay animadversión, entonces pretender que van a crear confianza es ilusorio”, afirma. Lo que sucede es que la sociedad civil venezolana está agotada, apunta Camilo Cruz, docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Gobierno de la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, en Bucaramanga.

 

El camino

 

Según el politólogo, las opciones propuestas  por la oposición de una ruptura radical con el “régimen”, se agotaron con todo lo que ocurrió después del auto reconocimiento de Juan Guaidó en enero de 2019 como presidente interino del país.

“La negociación es en este momento el camino más sensato para encontrar una salida a la crisis, es inevitable”, señala Cruz, quien afirma que la ciudadanía venezolana va a presionar por “soluciones reales, no ideales”. Por su parte, Mairene Tobón, investigadora del Centro de Estudios en Migración de la Universidad de los Andes y experta en temas de Venezuela, estima que lo realmente clave de esta negociación, es proporcionar garantías para el restablecimiento de la gobernabilidad en el país.

“Esto   implica abordar una agenda de profundos cambios en la arquitectura institucional, el reconocimiento del estado fallido en el que se encuentra Venezuela y devolver la autonomía de las regiones para el manejo de los problemas que sufren los venezolanos día a día”, opina.

En este contexto, es evidente que el gobierno de Nicolás Maduro busca liberarse de las sanciones internacionales y que la oposición quiere, a su vez, recuperar sus espacios políticos

.Sobre el particular, Me- jía Vergnaud recuerda que ambas partes en su momento llegaron a pensar que iban a prevalecer en sus intenciones políticas, pero todo esto fracasó.

Entonces, es imprescindible ceder para negociar, agrega al respecto Tobón. “Un proceso de negociación real necesita que las partes estén dispuestas a ceder. Nicolás Maduro solo oxigena su gobierno en estas mesas. Los resultados de anteriores ejercicios de diálogo no han generado cambios sustanciales en el país. Por el contrario, cada día es más evidente la crisis política, económica y humanitaria que vive Venezuela”.

Sin embargo, Mejía Vergnaud estima que la oposición está en desventaja y el Gobierno tiene “la sartén por el mango” con países aliados sólidos para sobrevivir como Rusia, China, Irán y Turquía.

 

Escenario de elecciones

 

En medio del diálogo de Venezuela en México, además el foco está puesto en las elecciones regionales del próximo 21 de noviembre.

El politólogo Cruz cree que las elecciones serán un gran indicador de la situación real en Venezuela. Y especialmente lo que se va a medir es cuánta legitimidad tienen ambas partes. En ese orden de ideas, dice que se puede “espe- rar un escenario más pluripartidista, con participación de distintos gobiernos locales con distintos colores, pero lo importante será medir el nivel de participación, si la ciudadanía toma como una opción real las elecciones y la democracia para salir de la crisis”.

No obstante, la investigadora Tobón no es optimista frente a los próximos comicios. Para ella, “es muy ingenuo creer que para los venezolanos el escenario electoral es relevante. El Gobierno necesita una oposición para legitimar su victoria, que de seguro, ya está escrita”.

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ÁNGELA CASTRO ARIZA

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