El universo paralelo de Duque y Guaidó

Dentro de ese complejo entramado de fracasos de la política exterior del actual gobierno, la salida de Maduro y el apoyo a Guaidó, se erige como un monumental y estruendoso fiasco.

Con la atípica autoproclamación de Guaidó como presidente venezolano, se abrió una puerta para construir una cortina de humo encaminada a ocultar los profundos problemas internos de Colombia.

Luego de la posesión de Duque, el Grupo de Lima, sagazmente comprendió que Colombia era el país llamado a “liderar” la salida de Maduro del Palacio de Miraflores. Por supuesto, no podría ser otro. Duque y su Canciller tenían todos los requisitos.

Primero, una inexperiencia reflejada en la carencia de un norte en materia de política exterior. Segundo, el desconocido mandatario pudo lograr su acceso a la primera magistratura de Colombia, únicamente por ser el “elegido” de Uribe Vélez, quien no escatimó esfuerzos en sus dos periodos, para causar estragos en la región mediante una actitud camorrera contra todo el vecindario.

Tercero, la subordinación del gobierno colombiano a los EE.UU., permitían prever que, no obstante, ser el país que más tenía que perder ante una guerra entre las dos naciones hermanas, la salida militar coadyuvaría para que ese desprestigiado gobierno, lograse el respaldo de la ciudadanía mediante esa falsa convocatoria al nacionalismo.

Por último, era previsible que Rusia y China se involucrarían en la situación y solo un gobierno inexperto podría atreverse a retar a dos gigantes con fuertes intereses en el país vecino.

El resultado salta a simple vista. Maduro continúa en el poder, Duque y su ineficaz Ministro de Relaciones Exteriores, divagan por el mundo promoviendo la imposición del desconocido Guaidó y lo peor, Colombia no tiene claridad sobre el rumbo que el país debe tomar en ese proceso de interacción con los diversos actores de la arena internacional.

Luego de un año, no es claro si continuaremos en la búsqueda de acuerdos de libre comercio, menos aún si aprovecharemos las posibilidades que la Ocde nos ofrece, o si seguiremos propugnando por diversificar la agenda internacional como inteligentemente le lego Santos. Al parecer, solo contamos con la presencia en el exterior de un presidente viajero que lamentablemente no tiene un resultado importante que mostrar como consecuencia de sus vagos periplos por el mundo.

Así mismo, es evidente que Juan Guaidó, encontró en su autoproclamación la mejor manera de salir de un anonimato y soñar con algo que los venezolanos no respaldan ni apoyarán. No obstante que en Maduro tienen un despreciable y despreciado dictadorzuelo.

En resumen, Duque y Guaidó, se sumergieron en un universo paralelo, lejos de la realidad política de un sistema internacional en el cual los EE.UU. ya no prevalece y por el contrario, se zambullen en una errática política internacional evasiva y supremamente displicente hacía América Latina.

Analista Internacional

@hgaleanodavid

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