De políticas culturales

En plena campaña para la elección de los actuales mandatarios, le escuché a Luis H. (como le dicen cariñosamente sus amigos), una idea que me llenó de ilusiones acerca de encontrar por fin unas políticas culturales que permitan el desarrollo artístico de la ciudad sin los avatares y caprichos con los que se han manejado estos temas hasta ahora.

En su momento él se refirió a su deseo de levantar en Ibagué un Teatro Municipal. Se refería el actual burgomaestre a un verdadero centro cultural (pienso en el Teatro Mayor de Bogotá, de inversión privada) que no sólo tuviera el necesario espacio para las artes escénicas sino también campo para todas las bellas artes, representado en galerías, auditorios y centros de formación para beneficio de la ciudad.

Tiene claro el mandatario que la cultura no la hacen los Institutos sino la definición de reglas claras que rijan los estímulos a las labores artísticas de los ibaguereños.


A propósito de políticas culturales, precisamente por estos días los grupos de teatro, agrupados en el Consejo Municipal de Teatro, han presentado al Municipio su propuesta para consolidar el ejercicio de las artes escénicas en la ciudad.


Entre otras cosas dicen los artistas en el documento, que me ha facilitado Hugo Manuel Barrero:


“La cultura abandona un sentido ornamental para formar parte de los proyectos de desarrollo y en los últimos años se han realizado avances importantes en la delimitación de los aportes que el sector cultural hace en términos económicos y sociales a las comunidades. Este marco cultural nos permite aprender y desarrollarnos como individuos y como sociedad, por lo que su papel es tan esencial, que sería imposible imaginar una ciudad como Ibagué sin una política pública desde donde se impulse el desarrollo artístico y cultural.”


Más adelante en el documento advierten:

“Una política cultural basada en un ejercicio de socialización durante el cual se consulte las necesidades y prioridades de cada sector, que sea incluyente, que de participación a las diferentes organizaciones culturales de la ciudad, que reconozca los diferentes ámbitos de la expresión artística en igualdad de oportunidades, sin prioridades ni discriminaciones. En fin, una Política Cultural que atienda las dimensiones sociales en las que la promoción y difusión de la cultura y las artes forman parte de una estrategia integral de desarrollo municipal”.

Oportuna y bien pensada la propuesta que, aunada a la cristalización de la idea del Alcalde, nos haría gozar de una política cultural estable y de unos escenarios competentes donde podríamos ver obras de teatro permanentemente, admirar exposiciones, atender foros enriquecedores y escuchar conciertos memorables, ya no como hoy, un ambiente donde sólo se escuchan los conciertos para delinquir de nuestra clase política.

Credito
BENHUR SÁNCHEZ SUÁREZ

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