El dron: Entre juguete o arma letal

libardo Vargas Celemin

El ser humano siempre ha querido sustraerse a las limitaciones espaciales y conquistar el universo, por eso los pueblos antiguos se esforzaron para darle vida a sus sueños y utopías, a través de la materialización de personajes, dioses y héroes que la tradición oral convirtió en leyendas.

Los griegos crearon por ejemplo toda una genealogía que les permitió acercarse a la explicación del mundo, los fenómenos naturales, los comportamientos individuales y ampliar sus conocimientos. Así nacen el mito y la ciencia.

El mito de Ícaro tiene que ver con la posibilidad de abandonar la tierra y conquistar las alturas. Dédalo, llamado “el inventor”, le construyó unas alas enormes a su hijo para abandonar Creta, donde estaban recluidos. Usó plumas de aves pegadas con cera, le recomendó que no volara cerca del sol, pero el joven no le hace caso y se eleva hasta que se deshace el pegamento y se precipita al mar donde se ahoga. Este pudiera ser el antecedente lejano del dron, como lo define el diccionario: “aeronave no tripulada”, el mismo que viene escalando protagonismo en las confrontaciones bélicas, desde la Primera Guerra Mundial.

En un comienzo, escriben los historiadores, el objetivo de estos aparatos versátiles fue militar. Se usaba como herramienta de reconocimiento de los espacios de sus enemigos, pero el vertiginoso desarrollo tecnológico permitió la incorporación de instrumentos y diseños novedosos que lo transformaron en una verdadera arma de combate, que se usa actualmente en los conflictos existentes y que presagia convertirse en la herramienta más mortífera de una posible guerra de grandes proporciones.

El sofisticado aparato MQ -9 Reaper, por ejemplo, es el más empleado por los Estados Unidos y dicen los técnicos que se opera desde una base cerca de Las Vegas, alcanza una velocidad superior a los 300 kilómetros por hora, con autonomía de vuelo de 42 horas sin carga o 14 cargado. Puede llevar bombas, misiles aire/tierra, y aire/aire. Los chinos no se quedan atrás con su Ch-5, tampoco los rusos, los israelíes y otros países productores de este artefacto.

El esfuerzo por desarrollar la industria de los drones se ha centrado en el campo militar, pero también se han inventado otras aplicaciones en diversos terrenos como la agricultura, el cine, la medicina, la recreación y el deporte. El uso civil de este instrumento tiene como ventajas los costos, los tamaños reducidos de los dispositivos y, lo más importante, su objetivo, que consiste en salvar personas, aumentar la productividad en el campo, poder mostrar las bellezas de paisajes lejanos, aportar a la investigación científica y ser los nuevos tipos de Ícaro, sin sucumbir a la soberbia y sin arrasar con lo más sagrado que tenemos: la vida.

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