La academia vigilante del patrimonio en Ambalema

Crédito: Suministradas Unibagué / EL NUEVO DÍA
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El primer paso que incentivó la academia para preservar y restaurar el patrimonio construido de Ambalema se dio en el 2018, con el naciente Consultorio de Arquitectura en el norte del Tolima.
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Por: Alexa Bajaire Lamus, en colaboración con Eduardo Peñaloza Kairuz y Gloria Aponte.

Después de dos años de trabajo, docentes y estudiantes han logrado participar activamente por el patrimonio de este importante y “olvidado” municipio del Tolima, e intervenir para seguir vigilantes del patrimonio de la ciudad de las Mil y una Columnas, declarado por su centro histórico Monumento Histórico Nacional en 1980, y hoy Bien de Interés Cultural, BIC. 

Para nadie es un secreto que Ambalema sigue sumido en el olvido estatal, y se trabaja contracorriente por la falta de compromiso para preservar un centro histórico, instaurado en el Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp), “el cual es una obligación y debe ajustarse esa política en la realidad”, como lo afirma el arquitecto y docente de la Universidad de Ibagué, Eduardo Peñaloza Kairuz, quien sigue aunando esfuerzos para que el trabajo mancomunado con los actores sociales, las instituciones públicas y las propuestas empresariales de este municipio, “resguarden un patrimonio que compete a todos los colombianos”.  

La Universidad de Ibagué ha intervenido en proyectos que se convierten en rutas pedagógicas para acercar a los estudiantes de la Universidad y a la comunidad al conocimiento de técnicas ancestrales manifiestas en viviendas de Ambalema; al desarrollo de acciones como la construcción de un muro antierosivo con llantas usadas, en el sector de Campoalegre (un sector histórico de pescadores); la articulación de asignaturas de arquitectura, como tecnologías alternativas, para fortalecer los saberes relacionados con los utensilios de la pesca; talleres para promover los conocimientos en cerámica; propuestas para el nuevo malecón de Ambalema, de acuerdo al paisaje de borde del río Magdalena, priorizando la vegetación propia del bosque seco tropical; y, el curso ofertado en el marco de la Escuela Internacional de Verano: Construcción de infraestructuras menores y adecuación de viviendas en contextos rurales, de la mano del docente Jorge Olmedo Montoya, del programa de Ingeniería Civil y el arquitecto Eduardo Peñaloza Kairuz. 

 

Estudiantes y docentes, veedores del patrimonio en Ambalema

El Consultorio de Arquitectura e Ingeniería de la Universidad de Ibagué se convierte en una oportunidad para que “más allá de la reconstrucción y adecuación de algunos espacios, se trabaje en la cohesión de los tejidos sociales de la población de Ambalema y de la región”, como expresa Peñaloza Kairuz. 

Pero, además, que la participación de estudiantes de diferentes programas como Psicología, Ingeniería Civil, Arquitectura, Derecho o Comunicación Social y Periodismo, a través del programa Paz y Región, sea un modelo para la transformación real de un lugar que se resiste a morir a orillas del río Magdalena, y que las mil columnas que sostienen monumentos como la Casa Inglesa, la antigua Factoría, la Casa de los Ferrocarriles o la Estación del Tren, entre otros emblemáticos lugares de Ambalema, deje de ser un sueño instaurado en el imaginario de los colombianos, y no colapsen sus estructuras ante la mirada esquiva de políticos y administrativos que están de paso.

Docentes investigadores como Eduardo Peñaloza Kairuz, César Velandia o las investigadoras externas Gloria Aponte y Olimpia Niglio, quienes hacen parte del grupo de investigación de la Universidad de Ibagué, Rastro Urbano, contribuyen en las dinámicas sociales para lograr acercamientos y vínculos con la administración municipal, con entidades de orden regional y nacional, con empresas privadas como Pajonales o con la Fundación Amigos de Ambalema (Ambaviva), la cual cumplió 10 años y de la que la Universidad es miembro activo. Por esto, el pasado 22 de febrero, la Universidad de Ibagué participó de la “mesa de trabajo convocada por esta Fundación, en busca de preservar y restaurar el patrimonio construido de Ambalema. A dicha reunión acudieron representantes de la Administración municipal, los ministerios de Vivienda y Cultura, Invías y expertos quienes, desde su experticia, elevaron sus preocupaciones frente al manejo que han recibido las edificaciones en el trasegar del tiempo”.

Así mismo, desde la academia se han realizado varias publicaciones y capítulos de libro que denuncian la precaria situación en la que se encuentran los bienes de interés nacional, las prácticas ancestrales, la conservación o el cuidado del patrimonio, las cuales se constituyen en prioridades consignadas en el Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp). Todos están dispuestos para ayudar a la Alcaldía a interpretarlo y hacerlo viable, y que “la politiquería, la lentitud de los procesos burocráticos o la falta de recursos económicos, no sigan siendo las problemáticas que se repiten históricamente”.

Ambalema debe reconectarse con el río

Ambalema

Ambalema es el ombligo del territorio Panche, una frontera navegable entre Cundinamarca y Tolima; la razón de ser de este municipio es la existencia del río”, así la describe la arquitecta y paisajista Gloria Aponte, e insiste en que “en la arquitectura y patrimonio histórico o cultural se les ha dado mucha importancia a los hechos construidos, pero muy poca importancia a lo natural, al suelo, al relieve, a esa agua que fluye. Y en Ambalema, concretamente, a las dos fuentes de agua: el Zanjón de los Muertos y el Zanjón de la Esperanza, que llegan contaminados al Magdalena”. 

Se puede visitar este lugar histórico para tener conexión con el río y el paisaje, pero también para recorrer sus viejas calles y disfrutar de una arquitectura colonial que seduce por sus viviendas con aleros soportados por columnas de troncos de árboles sin labrar. Casas de bahareque que están siendo intervenidas por estudiantes y docentes, a través de esta técnica ancestral de barro desmenuzado, boñiga, arena del río y guaduas (materiales locales), la cual ha demostrado sobrevivencia en el tiempo. 

“Aprendí en las intervenciones como la historia se hace palpable en esas construcciones tradicionales y antiquísimas, que necesitan atención especial. Por eso, redescubrir la técnica del bahareque es importante para conservar esa historia que nos dota de identidad como tolimenses, y ayudar a que el patrimonio esté vigente”, expresa David Alejandro Rodríguez, estudiante de Arquitectura. Así mismo, anima a los compañeros de la Unibagué a vincularse a proyectos como este, para “darnos cuenta de que son actividades que involucran a los jóvenes y nos preparan para el futuro”.Al contar su experiencia en la intervención de unas de las tres fachadas recuperadas en el centro histórico, Alejandro expresa que una casa de bahareque como la Casa Inglesa, que se está cayendo por descuido y desidia, debería cuidarse como ‘una tacita de té’, y esto debería hacernos recapacitar en la necesidad de proteger el patrimonio y ayudar a fomentar el turismo en un pueblo tan bonito, a orillas del río Magdalena: “ sin duda, un lugar para aprovechar”. 

Todas las acciones que de manera espontánea y conectadas con la academia se realizan en Ambalema, tienen un sentido histórico y patrimonial.  

En la actualidad, el muro de contención en el río, que sería de concreto y donde tumbarían ocho árboles, entre samanes y ceibas, es hoy un balcón de rejillas para conectarse con el afluente; donde siguen vigilantes los árboles, crecen matas y se sientan los pescadores a vivir. No solo se respetaron los árboles, sino el patrimonio natural. 

¿Qué pasa con la antigua Ruta Mutis, ahora llamada el Triángulo Naranja?

La Ruta Mutis, que promociona una experiencia cultural y natural al recorrer “los caminos que transitó el sabio español José Celestino Mutis, durante la Expedición Botánica iniciada en 1783”, sigue siendo una apuesta turística denominada hoy ‘Triángulo Naranja’, con el propósito de “aprovechar la navegabilidad del río Magdalena para hacer turismo de aventura, potenciar la cultura en el norte del Tolima o reactivar atractivos como la vía férrea y el turismo religioso”. El proyecto propuesto en 2019 por el director ejecutivo de la Fundación Segunda Expedición Botánica (Funbotánica), Guillermo Pérez Flórez, integra, entre sus destinos, Mariquita, Honda y Ambalema. 

La ventaja competitiva que tiene Ambalema y su particularidad se puede comparar con Mompox, como expresa Peñaloza, por “el clima, el paisaje, los festivales, la procesión de la Virgen de Santa Lucía, los paseos por el río” o el funcionamiento del mismo ferri que podría seguir haciendo sus recorridos hacia Gramalotal, un hermoso caserío del municipio de Beltrán, en Cundinamarca. Para quienes saben de la importancia de este municipio para el turismo, la falta de planes para ofrecer productos y la desvinculación a ese tridente turístico que significa la Ruta Mutis es palpable en las administraciones locales, desde hace décadas. “No hay gestión porque se piensa en proyectos innecesarios que quedan sin terminar y todo sigue en ruinas, con bienes de interés cultural próximos a colapsar”, expresa Peñaloza. Los apoyos son esporádicos, y las voces de protesta han llegado hasta la oficina del director de patrimonio del Ministerio de Cultura, Alberto Escobar Wilson-White. Pero nada. “Saben de las problemáticas, pero sin lugar a duda, hace falta apoyarse en recursos jurídicos para viabilizar muchos proyectos que lleven a acciones populares y la comunidad pueda hacer presión”. 

Pero todas las iniciativas y esfuerzos serán en vano, si no se toma en serio la conectividad de este municipio. 

Los ejes de movilidad se acabaron: el río dejó de ser navegable y los ferrocarriles se acabaron y, por si fuera poco, un puente de la vía que comunica a Ambalema con la troncal 43 del Tolima se cayó. Así lo registraba el diario El Nuevo Día, el pasado 8 de julio: “Los ambalemunos quedaron embotellados por colapso del puente. Un desprendimiento de tierra en el río Venadillo generó el colapso del puente ubicado en el kilómetro 11 de la vía Palobayo - Ambalema, el hecho causó gran preocupación entre la comunidad porque los pasos alternos están en alto deterioro”.

Las promesas no llegan y se quedan en eso, en mentiras que obligan al abandono y al descuido de un lugar que solo tiene historia para contar. El puente se quebró, y la administración seccional anuncia, a través de su secretaria de Infraestructura, Paola Muñoz, que “se siguen revisando los diseños –desde el 2020- y se siguen ajustando los precios para que el proceso licitatorio de esta vía sea una realidad”. Anuncia la inversión de 10.233 millones de pesos para rehabilitar la vía, Palobayo-Ambalema, adjudicados de emergencia, ante la desesperación de la comunidad que no ve reflejada en soluciones, el compromiso real de un Estado que también colapsó en credibilidad. Y, entonces, ¿quién garantizará la movilidad?

Las trochas que recorren los vigías del patrimonio son increíbles e inhumanas, si se recuerda que estamos en el siglo XXI. Pero los estudiantes y docentes siguen por esos caminos polvorientos para continuar tejiendo redes de ayuda y participación para liderar proyectos sostenibles, en un municipio del Tolima con una configuración arquitectónica muy particular y única en el país. Un municipio que debe ser respetado y visible para el mundo, que reclama un despertar para seguir construyendo comunidad y fortalecer acciones en el territorio; con abogados, arquitectos, comunicadores o ingenieros que puedan seguir narrando “el valor cultural de las joyas arquitectónicas de dicha población, que narran, desde sus paredes, la historia económica, social y política del país, durante los siglos XVIII y XIX”. 

Falta narrar la historia de este siglo, por eso Peñaloza Kairuz reitera que ser ganadores de convocatorias ante el Ministerio de Cultura, como la más reciente, Comparte lo que somos: el arte, la cultura y el patrimonio, un abrazo de esperanza nacional 2020, desde la ciudad de las Mil una Columnas, representa un aliciente para seguir trabajando por el patrimonio de Ambalema. 

Finalmente, como expresa la investigadora Gloria Aponte: “Intervenir en el diseño del paisaje significa contar con la naturaleza, actuar con ella y darle un mensaje a los individuos y a los grupos humanos. Este diálogo entre la naturaleza y  la obra humana hace posible la transformación de propuestas concretas de intervención, para la conservación del patrimonio”.

DATO

Para nadie es un secreto que Ambalema sigue sumido en el olvido estatal, y se trabaja contracorriente por la falta de compromiso para preservar un centro histórico, instaurado en el Plan Especial de Manejo y Protección (Pemp), “el cual es una obligación y debe ajustarse esa política en la realidad”, como lo afirma el arquitecto y docente de la Universidad de Ibagué, Eduardo Peñaloza Kairuz.

 

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Alexa Bajaire Lamus

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