Onzaga, un barrio que inspira tranquilidad

JORGE CUÉLLAR – EL NUEVO DÍA
Sus habitantes son gente unida, que con esfuerzo procuran que el barrio sea agradable para propios y visitantes.

En homenaje al pueblito santandereano Onzaga, el barrio que lleva su mismo nombre en Ibagué, es un sector que se fundó hace más de 20 años en la comuna Cuatro de la capital tolimense.

Se identifica porque sus cerca de 900 habitantes han hecho del lugar un sitio tranquilo, con amplias zonas verdes que disfrutan tanto niños como adultos en las tardes de tertulia.

Adicional a esto, en infraestructura sobresalen sus casas que cuentan con una estructura colonial que le otorgan uniformidad al barrio conformado por 270 casas.

Entre otros aspectos, la presidente de la Junta de Acción Comunal, Consuelo Núñez, destaca que en la mitad del barrio existe una zona comercial que beneficia a todos sus habitantes.

Este espacio, según describe la líder, tiene un mercadillo donde se compran toda clase de productos de campo, una sala de Internet, panaderías, restaurantes y estaderos que dinamizan la economía del sector.

La anterior estructura también tiene el salón comunal, un espacio que sirve para integrar a la comunidad en diferentes actividades, un parque recreacional y una cancha de fútbol y baloncesto.

Aún así, el barrio de la comuna Cuatro sobresale por la calidad de sus gentes que siempre están dispuestas a mostrar la cara bonita de la zona.

Por mejorar

En Onzaga la comunidad se ha esforzado por construir un barrio bonito. Sin embargo, como muchos de los sectores de la ciudad hay aspectos que tienen que mejorar.

Uno de esos, describió Delio Beltrán, es la pavimentación de algunos tramos viales, como por ejemplo, frente a la manzana Uno que está totalmente deteriorada.

“Hemos pasado diferentes solicitudes a la Administración municipal para la respectiva pavimentación de las calles, específicamente las que dan acceso al barrio. Pero para ello, necesitamos tener redes de acueducto y alcantarillado en buen estado”, mencionó Beltrán.

Entre otras de las necesidades, piden que el Imdri le haga el respectivo mantenimiento al polideportivo que tiene el bario, que según la comunidad, se intervino hace dos años con obras que afirmaron, quedaron a medio hacer.

También sufren con un lote baldío que rodea la entrada al barrio. Un sitio donde la delincuencia y el consumo de sustancias psicoactivas son el pan de cada día, además se convirtió en un relleno sanitario.

Alba Alzate, secretaria de la JAC reseñó que el barrio no tiene mas de 22 años. Según ella, las primeras manzanas que se construyeron fueron de la Uno a la Cuatro. Un proyecto, que de acuerdo a los planos urbanísticos planteados desde un principio, eran para que la comunidad habitara un sector sin mucha movilidad.

“Para ello, el barrio se construyó con amplias zonas y peatonales”, puntualizó Alba Alzate.

NATALIA RAMÍREZ BRÍÑEZ

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